querencia

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querencia

1. s. f. Acción de querer o amar a una persona.
2. Tendencia del ser humano y de ciertos animales a volver al sitio en el que se han criado o al que acostumbran a ir.
3. Lugar preferido de las personas y animales.
4. Tendencia o inclinación hacia alguien o algo. apego
5. TAUROMAQUIA Inclinación del toro a preferir un determinado lugar de la plaza donde fijarse.

querencia

 
f. Acción de querer (amar).
Tendencia del hombre y de ciertos animales a volver al sitio donde se han criado o tienen costumbre de acudir.
Ese mismo sitio.
Traducciones

querencia

den, habit, haunt, lair

querencia

SF
1. (Zool) (= instinto) → homing instinct
2. (Zool) (= guarida) → lair, haunt
3. (Taur) → (bull's) favourite spot
4. (= terruño) → favourite haunt, home ground
buscar la querenciato head for home
5. (= morriña) → homesickness, longing for home
Ejemplos ?
Pues, una aproximación creciente y fecunda de orientales entre sí y de orientales con montevideanos; el trasiego de habitantes de una región del país a otra; el olvido de los “pagos” y de las “querencias” de tintes característicos; el debilitamiento general y feliz de las tendencias y pasiones localistas y, en su consecuencia, el aumento progresivo del núcleo oriental con desmedro de los núcleos locales y diferenciados de Salto, de Cerro Largo o de Soriano.
Buscó el charco de sangre tras las rejas de los boliches, bajo las verbenas trilladas por los bailarines, entre el polvo que levantan los parejeros; hoja por hoja escudriña sus querencias y no consigue encontrarlas.
Si mesmitamente lo qu'a mí m'alegra es que no se istraiga, es que no m'atienda, pa qu'asín la Vigen mus dé de seguía lo qu'ella la píe ca ves que la reza. III Cariños mu jondos son dambos cariños; querencias mu jondas son dambas querencias.
Los pobladores de Machala, como los de todas las poblaciones invadidas, prefirieron abandonar su terruño a ser sometidos a la bota invasora que incendió, saqueó, masacró, desoló nuestros campos y ciudades, y así, abandonando sus hogares i querencias, después de doloroso éxodo, recorrieron la República en busca de abrigo i trabajo, hasta Febrero de 1.942, que se reinició la reocupación de la Provincia, luego del infamante Dictado de Río de Janeiro, que es nulo por haber sido impuesto por la fuerza de las armas cuando nuestro País estaba invadido por el enemigo y que el Ecuador se vio obligado a suscribir en aras de un mal entendido Panamericanismo, pero que ya es hora de que se repare esa injusticia.
UNA PROVINCIA ECUATORIANA ARRASADA POR EL PASO DE LAS HORDAS PERUANAS Realizada la ocupación de las zonas de El Oro y Loja, abarcando una superficie de 3.195 kilómetros cuadrados, las huestes peruanas comenzaron a desfilar por las rigurosidades de nuestras cordilleras, dando tregua a sus ambiciones de oro, de tierras y de esclavos, sobre el cadáver de querencias abandonadas.
"La cabra siempre tira al monte", se decía el viejo, y eso que quería mucho a Perjuicia; con una de esas querencias por reacción que son las más intensas.
Primero la noche d'estar dambos solos con nuestras querencias, y endispués los hijos, y endispués los nietos, y endispués el pago de nuestra concencia.
Reintegrada la Provincia de El Oro a la soberanía nacional, después de soportar seis meses de duro cautiverio» un júbilo intenso se agitó en el corazón cié la masa exilada, ante la realidad de regresar hacia sus querencias y a la sombra del alero que había protegido toda una vida.
Cuando ya nuestros pueblos sacudidos por la codicia sureña, no pudieron resistir ante la superioridad numérica de los enemigos y de sus armas, prefirieron abandonar las querencias...
Cuando con la jacha descuajo en la jesa, las ramas se runden, la jacha se mella, y yo, que soy juerte, me queo sin juerzas... Cuando yo la vide po la ves primera, prencipió la cosa de nuestro noviajo con nuestros quereles y nuestras querencias.
Desfiles angustiosos de una caravana humana clorótica, que se desparramaba, como una lluvia de hojas secas, viajando en alas de un destino incierto a través de pueblos y ciudades, lanzados de sus propias querencias.
Y nuevamente sus habitantes continuaron errantes, siempre buscando un lugar más seguro y libre de los desates violentos e implacables del río, para establecer sus querencias y seguir amando a la tierra nativa.