Ejemplos ?
Si las revisiones de cada usuario están contenidas en una superposición, el tema de control de revisión y que estorba puede ser mitigado.
Sin embargo, hoy es un gag que estorba, y para permitir a la gente ver la película con facilidad, me preocupo de que salga en los primeros cinco minutos».
El nombre Trabacúa significa en euskera vizcaíno "el que estorba" y su origen se remonta (según referencias orales antiguas) al mote impuesto al propietario de una venta existente en el lugar por el propietario de otra venta cercana y que competía por el logro de clientela entre los arrieros que pasaban por la carretera que unía la costa de Ondárroa con la capital, Bilbao.
Tiene a su cargo un buffete de abogados; adopta a la protagonista y la lleva a vivir con ella nada más morir sus padres. Ever siente que estorba en la vida de su tía, y que la está privando de su libertad.
Y ambos disfrutaron con la liberación de su TLAZOLTEOTL, la energía que estorba y que es necesario sacar para seguir viviendo creativamente.
La vida es la muerte. ¿Y la conciencia? En verdad que estorba. ¿Qué es la conciencia de una máquina? Pero se trata de un detalle.
-No humana, de tigres fue; Que si te vieron acaso Los hombres en quien pequé, Cual brezo que estorba el paso, Te apartaron con el pie.
su lema entre otros "Es natural lo positivo y lo negativo, es de comprenderse y aceptarse lo que vale y lo que estorba, a lo último todo sirve" "NO PROMETEMOS, TRABAJAMOS.
En el camino a la prisión, Rick, Glenn y Maggie bajan de la camioneta para despejar el camino, Rick revisa el vehículo que estorba y le ordena a Glenn que le saque los frenos al coche.
El uso actual 'golpear, embestir, darse con' es también conocido en la Edad Media. Toparra es palabra aún viva en la provincia de Salamanca, en la acepción de 'terrón o piedra que estorba el avance del arado'.
A la palabra derivada barricada, una barrera que estorba o impide el paso de enemigos, principalmente en insurrecciones o revueltas populares.
Tal es el destino que estorba el espíritu de los mortales, como cuentas infantiles ruedan de un lado a otro, oprimidos por males innumerables: porque sin advertirlo los castiga la Discordia, su natural y triste compañera, a la que no hay que provocar, sino cederle el paso y huir de ella.