puntapié

(redireccionado de puntapiés)
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puntapié

1. s. m. Golpe dado con la punta del pie dio un fuerte puntapié a la pelota y la lanzó fuera del campo. patada, puntillazo
2. a puntapiés loc. adv. Con violencia y poca consideración trata a sus padres a puntapiés.
3. mandar a una persona puntapiés coloquial Conseguir de él lo que se quiere, tenerlo dominado manda a su novio a puntapiés.

puntapié

 
m. Golpe dado con la punta del pie.

puntapié

(punta'pje)
sustantivo masculino
golpe que se da con el pie Di un puntapié a un perro.
Sinónimos

puntapié

sustantivo masculino
patada*, puntillón (col.), puntera (col.), puntillazo (col.).
Traducciones

puntapié

kick, spurn

puntapié

Kick

puntapié

kick

puntapié

ركلة

puntapié

kop

puntapié

kick

puntapié

キック

puntapié

puntapié

Kick

puntapié

เตะ

puntapié

SMkick
echar a algn a puntapiésto kick sb out
pegar un puntapié a algnto give sb a kick
puntapié colocadoplace kick
puntapié de bote prontodrop kick
puntapié de saquedrop-out
Ejemplos ?
aguardar a que el momento llegue de hendirle el malvado cráneo, de arrancarle las garras nacionicidas y desbaratarle a puntapiés el negro, el asqueroso corazón.
-Hombre, si no es asín, yo no he visto cosa más parecía; porque cuando se trata a una mujer como tú lo has hecho con ello, teniéndola mal comía, mal vestía, en un mal chamizo, tratándola cuasi a puntapiés...
No lo hizo, por dos motivos: el uno, el miedo habitual: lo sabrían en su casa: no se preguntaba cómo lo pudieran saber, pero lo sabrían; y su padrastro, preciado de sujeto decente, empleado en el Ayuntamiento, le zarandearía a puntapiés en las costillas, según hizo en alguna ocasión; y las costillas duelen, ¡vaya si duelen!
De buena gana hubiese dado de puntapiés a la puerta de la celda y sacado a Manuel, enviándole a su sierra libre y luminosa, después de darle un abrazo fraternal.
En este particular nos hallábamos conformes los dos amigos, siendo asaz curioso que más adelante nos hayamos peleado..., cabalmente por «eso» que se encuentra a puntapiés.
No zarpaba del Callao navío con rumbo a Cádiz que no fuese conductor de chocolate para su majestad, para los príncipes de la sangre y para el último títere de la real familia, para los ministros, para los consejeros de Indias, para los obispos y generales de órdenes religiosas, y pongo punto por no hacer una lista tan interminable como la de puntapiés que gobiernos y congresos aplican a esa vieja chocha llamada Constitución.
Siete años contaría, cuando su madre, conociendo por la chispa de que ya se hizo mención y por proezas análogas, que era apto para las fatigas del mundo, comenzó a darle los tres mendrugos diarios de pan envueltos en soplamocos y puntapiés.
El calor de la lucha enardeció a Corrales; se multiplicaba, se retorcía, y cada buena parada decía con acento jadeante: "¡Di ande!" "¡Cuando, mi vida!", y otros gritos de guerra análogos; Jacques, más irritado aún, hizo avanzar la artillería, y una nube de puntapiés cayó sobre las extremidades del intrépido agredido.
Dadme la muerte sin tardanza para que volváis a la ciudad a recibir los puntapiés de vuestros amos como premio a vuestra traición.
Aquellas observaciones fueron interrumpidas a menudo por mistress Micawber regañando a su hijo mayor porque estaba sentado sobre los talones o porque se sostenía la cabeza con las dos manos, como si tuviera miedo a perderla, o bien porque daba puntapiés a Traddles por debajo de la mesa; otras veces ponía un pie encima de otro, o separaba las piernas a distancias absurdas, o se tumbaba en la mesa, metiendo los pelos en los vasos; en fin, que manifestaba la inquietud de todos sus miembros con una multitud de movimientos incompatibles con los intereses generales de la sociedad, enfadándose además por las observaciones que su madre le hacía.
El se excusaba, no era escuchado y ella, mientras lo agobiaba con un nuevo diluvio de los más duros e hirientes insultos, se le abalanzaba y le propinaba fuertes puntapiés en el culo, con los cuales le era tanto más difícil no dar en el blanco por cuanto que el paciente, lejos de rehuirla, no dejaba nunca de darse la vuelta y presentarle el trasero, aunque fingía querer evitar los golpes y querer huir.
Durcet, en las orgías, se hizo pegar dos o trescientos puntapiés en el trasero por las viejas, el obispo, el duque Y Curval por los jodedores, y nadie se quedó, antes de ir a la cama, sin perder más o menos cantidad de esperma, según las facultades que había recibido de la naturaleza.