pujavante

pujavante

(De pujar < lat. pulsare + cat. avant, adelante.)
s. m. Herramienta usada por los herradores para cortar los cascos de las caballerías.

pujavante

 
m. Instrumento de herrador para cortar el casco a las bestias.
Ejemplos ?
La muchacha se picó con el desaire, y puesta en jarras, porque era hembra de mucho reconcomio y pujavante, empezó a apostrofar al galán.
En el frecuente tiroteo de chanzas entre los dos poetas, decía el cojo Larriva que Echaray era Juicio final con patas; nido de garrapatas; envoltorio estupendo; tambora de retreta y sin remiendo; demonio vil injerto en papagayo que viste largo sayo; judío de Levante que lleva el pujavante para cortar los callos á Lonjino, su padre y su padrino.
La herradura se asegura a la pezuña por medio de cuatro clavos, que se clavan con un martillo, después de alisar la parte inferior de la pezuña por medio del pujavante.
Pero no sucede lo mismo cuando la úlcera ha hecho progresos entre el hueso del pie y la pezuña; debe temerse entonces la caída de la pezuña y es preciso evitarla o haciendo una contraabertura o abriendo la pezuña con la gamba o gavilán del pujavante en toda la extensión del absceso y tratarla.
Las principales herramientas para desarrollar el herrero su trabajo son: la fragua con su fogón y fuelle soplador que permite activar el fuego para calentar los metales que después han de recibir distintas formas con el martillo en el yunque. El pujavante o cuchilla con mango que se utiliza para rebajar el casco de los animales y colocarles la herradura.
Concluida esta maniobra se toma el pujavante con la mano derecha, el casco con la izquierda y se corta la palma oblicuamente de fuera adentro para que resulte un plano inclinado que empiece en el borde de la tapa.
Preparado así el casco, se coloca sobre el la herradura ajustada de antemano, un poco caliente y se levanta en seguida cortando con el pujavante todos los sitios en que haya tocado, repitiendo esta maniobra dos o tres veces hasta que quede perfectamente sentada en toda la tapa y carne acanalada pues si la herradura vacila y no sienta como debe, la marcha del animal es poco firme y además las espigas de los clavos se moverán con facilidad y la herradura se caerá.
Pero si la enclavadura no se echa de ver hasta después de algunos días y si se ha formado pus por la permanencia del clavo en la carne, es necesario quitar al punto la herradura, hacer una incisión profunda entre la palma y la tapa, con una legra o con el gavilán del pujavante, penetrar hasta lo vivo de la sustancia o carne acanalada y curar la herida.