Ejemplos ?
Es que usté no sabe como yo estoy; es que yo estoy más loco que una yegua loca, y lo peor es que quién le pone puertas al campo; porque es que esa pícara chavalilla se me ha metió en el corazón y en la sangre.
Allí de la tierra sombría, del tenebroso Tártaro, del ponto estéril y del cielo estrellado están alineados los manantiales y términos hórridos y pútridos de todos, y hasta los dioses los maldicen. Allí hay relucientes puertas y un sólido broncíneo vestíbulo natural, asegurado con profundos cimientos.
Está como quien espera una carta con un giro. -¿Y qué ha sío lo que le ha dicho a usté mi comadre, si es que el decirlo no paga puertas?
Esta templanza y razón de Estado vive mal informada del fin que tienen en tales libelos las lenguas postizas de las puertas y cantones.
Supóngase usté que estamos en mi establecimiento y que, de pronto, se nos mete por las puertas una gachí en busca de lo que más necesita.
¡Como casi nunca tengo yo la suerte de que entre tanto bueno por mis puertas, y hacía ya tantísimo tiempo que no venía usté por aquí!
En el nuestro, y a la espera de mayor desahogo de trabajo, mi mujer se había contentado —verdad que bajo un poco de presión por mi parte— con magníficas puertas de arpillera.
Ángeles que pintemos tu probe tía y yo, demonios que te parecen, y si to este sinvivir que de pronto se mos ha metío por las puertas, y toíto este jerre que jerre es por mo de Paco, de tu Paco, a quien bien podían...
Artículo 107°- Las sesiones ordinarias y extraordinarias de las Asambleas Locales del Poder Popular son públicas, salvo en el caso que éstas acuerden celebrarlas a puertas cerradas, por razón de interés de Estado o porque se trate en ellas asuntos referidos al decoro de las personas.
Regresar a nuestra casa blanca que en el sendero nos aguarda con las puertas abiertas y con la mesa puesta—manteles albos, pan sin levadura— y sentir al entrar una caricia blanda con la mirada de la hermana que siempre nos espera, llenos los labios de perdón y el alma propicia siempre a derramar ternura.
Eminente Jefe, Eminente de los Zakik, Eminente de los Varones, Consejeros de los Varones, Carpinteros de los Varones, Cima de los Varones; tales son los nombres de Varones que ellos crearon, que ellos escogieron, que ellos nombraron, en sus bancos, sus sitiales con respaldo, los primeros de los hijos, de la prole, de los hombres Quiché, los exploradores, los oidores, los arqueros, los honderos; murallas, puertas, empalizadas, fortalezas, alrededor del Quiché.
Calpurnia, su mujer, vio como en visión que se caía lo más alto de su palacio y que en sus faldas mataban a su marido; y luego, de repente, se abrieron las puertas de su aposento.