puñalada

puñalada

1. s. f. Golpe que se da con un puñal u otro arma semejante la mató a puñaladas. navajazo
2. Herida de puñal la puñalada era profunda.
3. Sensación de gran malestar o disgusto repentino por una mala noticia o un hecho inesperado la noticia de su ascenso fue una puñalada para mí.
4. puñalada trapera coloquial 1. Herida o desgarrón grande producido por un arma de filo, en especial la dada a traición. 2. Traición, mala pasada: le dieron una buena puñalada trapera dentro de su partido político.
5. coser a puñaladas a una persona coloquial Propinarle muchas se lo encontraron cosido a puñaladas.
6. ser puñalada de pícaro una cosa coloquial Ser urgente.

puñalada

 
f. Golpe dado de punta con el puñal u otra arma semejante.
Herida que resulta de este golpe.
fig.Pesadumbre grande dada de repente.
Coser a uno a puñaladas.fig. Darle muchas.
Puñalada trapera. La que se da a traición.
Traducciones

puñalada

peck, stab

puñalada

Stab

puñalada

STAB

puñalada

طعنة

puñalada

stab

puñalada

จวก

puñalada

SF
1. (= herida) → stab, wound, knife wound
coser a puñaladasto stab repeatedly, carve up
2. (= traición) → terrible blow
puñalada traperastab in the back

puñalada

f stab wound
Ejemplos ?
Sin duda tiene imán para que los poetas la persigan y la espeten á quemarropa, por lo menos, un soneto de aquellos que parecen una puñalada en el hígado.
Ya llegó el tiempo en que salga de tanta afrenta. ¡Enemigo, este es tu justo castigo! (Va á darle una puñalada.) JUAN. ¡Válgame la Virgen!
La víctima fue un caballo que los indios enviaban de regalo al señor Gobernador de la Provincia. Este precioso animal fue herido por los indios de una puñalada mortal, despechados al ver que no habían podido alcanzarme.
Sí, allí estaba; pero ¡si estaba allí...! Y lo que experimenta el empleado no es alegría; se siente como estúpido: casi es dolor, casi es puñalada una dicha semejante...
Con esta ley primitiva se alimentó la controversia y se desgarró los documentos y trofeos territoriales donados por el descubrimiento y la colonización en nuestro suelo patrio; y al amparo de este principio de los tiempos de barbarie, la violencia y usurpación de los peruanos se ha hecho sentir por más de un siglo, hasta llegar a un momento trágico, al epílogo de un infortunio, preparado por el felón de tierras ecuatorianas, para asestar una puñalada en lo más íntimo y querido de nuestra soberanía territorial en el año de 1.941...
Pero si la puñalada se da en nombre de la idea en un pecho cubierto de púrpura y armiño; pero si lo vendido o lo derrochado indebidamente es un pueblo o es la patria; pero si el que falta a sus juramentos es un magnate, ¡oh!, entonces el asesinato, el robo y el perjurio truécanse en hechos meritorios, y el asesino, el ladrón y el perjuro, en héroes a quienes inmortalizan y colman de honores y presentes las musas de la gacetilla y las arcas del Tesoro.
Los demás penitentes tomaron cartas en el juego y anduvieron a mojicón cerrado y puñalada limpia, hasta que apareciéndose el alcalde dijo; «¡A la cárcel todo Cristo!».
Aquella copla estaba pidiendo a voces una puñalada por contestación, y como no era el Carambuco hombre capaz de no dársela a quien así se la reclamaba, un momento después abrióse la puerta como si acabara de estrellarse una avalancha en el renegrido maderamen.
Los que más lo respetaban, por bravo, por justo, por astuto, por elocuente, no lo querían decir, o lo decían donde no los oyeran: porque los hombres suelen admirar al virtuoso mientras no los avergüenza con su virtud o les estorba las ganancias; pero en cuanto se les pone en su camino, bajan los ojos al verlo pasar, o dicen maldades de él, o dejan que otros las digan, o lo saludan a medio sombrero, y le van clavando la puñalada en la sombra.
Como la ignorancia es atrevida, echeme a escribir para el teatro; y así Dios me perdone si cada uno de mis engendres dramáticos no fue puñalada de pícaro al buen sentido, a las musas y a la historia.
Me parecía que, en los segundos que sostuve la suya había leído en mí, como en un libro abierto la orgía de la víspera, la borrachera de opio, y penetrando más lejos, la puñalada a la Orloff, las crápulas de París, todas las debilidades, todas las miserias, todas las vergüenzas de mi vida.
Ellos no se paraban en barras para limpiarle el bolsillo al prójimo, robarse una muchacha del pueblo, o plantarle con toda limpieza una puñalada al lucero de la mañana.