puñado


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puñado

1. s. m. Porción de cualquier cosa o cantidad de ella que cabe en el puño echó diez puñados de arroz a la cazuela.
2. Cantidad pequeña de una cosa tan sólo asistió un puñado de gente.
3. a puñados loc. adv. En gran cantidad, cuando debería ser con escasez y cortedad; o al contrario, escasa y cortamente, cuando debe ser con abundancia y largueza gasta dinero a puñados.
4. un puñado de moscas Conjunto de cosas que se separan o desaparecen con facilidad.

puñado

 
m. Porción de cualquier cosa que se puede contener en el puño.
fig.Cortedad de una cosa de que debe o suele haber cantidad.
A puñados. loc. adv. Larga o abundantemente.

puñado

(pu'ɲaðo)
sustantivo masculino
1. porción de algo que cabe en el puño un puñado de sal
2. poca cantidad de algo Confío sólo en un puñado de mis colegas.
de manera abundante La función congregó público a puñados.
Sinónimos

puñado

sustantivo masculino
Traducciones

puñado

handful, bunch

puñado

handvoll

puñado

poignée

puñado

punhado

puñado

шепа

puñado

håndfuld

puñado

קומץ

puñado

handfull

puñado

SMhandful
a puñadosby handfuls, in plenty
me mola un puñadoI like it a lot, I love it
Ejemplos ?
En fin, toda la potencia y sabiduría del heredero de Carlos V, sostenidas con todos los tesoros de las Indias, estrelláronse contra un puñado de pescadores de arenques.
Un día, la madre le dijo a Jean: - Hijo, vete al pueblo y toma los bueyes y la carreta: cuando vuelvas tráete una buena carretada de heno. Tienes que traerme un puñado de agujas, y también la reja del arado que yo he encargado al herrero.
Como él es soberanamente bueno, sacó de su gran bolsillo un puñado de pulgas que las lanzó sobre la joven, mientras pronunciaba estas palabras: ─ Mujer, la ociosidad es la madre de todos los vicios.
Entonces venía mamá y echaba un puñado de bombones, envueltos en papeles verdes y azules, debajo de las camas.» Los hermanos de la pequeña a los que, indudablemente, no ha sido transmitido por herencia el conocimiento de la interpretación onírica, declararon, como cualquier investigador, que aquel sueño era un disparate.
El ropaje ampuloso en que los socialistas alemanes envolvían el puñado de huesos de sus “verdades eternas”, un ropaje tejido con hebras especulativas, bordado con las flores retóricas de su ingenio, empapado de nieblas melancólicas y románticas, hacía todavía más gustosa la mercancía para ese público.
Y con sus manos cogió del hogar un puñado de carbones ardientes que se disponía a arrojar a mis ojos, cuando mi padre, con las manos juntas le imploró: ―¡Maestro!
Pues así como se manda a los niños de Hispanoamérica a aprender lo que en sus tierras, por elementales que sean, aprenderían mejor, con riesgo de perder aquel aroma de la tierra propia que da perpetuo encanto y natural y saludable atmósfera a la vida; así como se sirve en oficinas de comercio, a adquirir tras largos años un puñado de prácticas vulgares que caben en una cáscara de nuez...
En la noche del 18 al 19 de julio voy durmiendo en el tren de Südbahn y oigo entre sueños: «Hollthurn, diez minutos.» En seguida pienso en la holoturias -en un museo de historia natural-y luego en que es éste el lugar donde un puñado de hombres de valor se defendió en vano contra el poder inmensamente superior de su monarca.
Había llegado a los diez y nueve años, hambriento y casi desnudo como un salvaje, durmiendo en la torcida barraca donde gemía y rezaba su abuela, inmóvil por el reuma: de día ayudaba a botar las barcas, descargaba cestas de pescado, o iba de parásito en las lanchas que perseguían al atún y la sardina, para llevar a casa un puñado de pesca menuda.
Consideramos este testimonio totalmente revelador, de lo que sucedió en la invasión de México, desmitificando en la propia pluma de Hernán Cortés “la proeza de la conquista”, quedando en claro que fue la torpeza y ambición obtusa de los conquistadores lo que propició las guerras y matanzas de indios contra indios y no “la epopeya de un puñado de valerosos ¿soldados?
Y Curro pensaba que el escribano no iba a ser tan malo que no les diese un mendrugo de pan, un puñado de paja y un montón de heno.
Pero que se diga cuál de esas dos repúblicas, la de Esparta o la de Síbaris fue subyugada por un puñado de campesinos y cuál hizo temblar el Asia.