prusiano

(redireccionado de prusianos)

prusiano, a

1. adj. HISTORIA De Prusia, antiguo país de Europa.
2. s. HISTORIA Persona natural de este antiguo país europeo.
3. adj. Se aplica a lo que se caracteriza por un exagerado sentido de la disciplina estudió en un centro prusiano. espartano
4. s. m. LINGÜÍSTICA Lengua báltica extinguida en el siglo XVIII.

prusiano, -na

 
adj. De Prusia.
m. ling. V. báltico.
Traducciones

prusiano

Prussian

prusiano

altpreußisch, preußisch, prußisch

prusiano

prussiano

prusiano

Pruisische

prusiano

Prussiano

prusiano

普鲁士

prusiano

普魯士

prusiano

Preussiske

prusiano

הפרוסי

prusiano

プロイセン

prusiano

Preussiska

prusiano

/a ADJ & SM/FPrussian
Ejemplos ?
Bizet recibió con entusiasmo la proclamación en París de la Tercera República Francesa. El nuevo gobierno no solicitó la paz, y el 17 de septiembre los ejércitos prusianos habían rodeado París.
Como plaza fuerte, Brno se destacó por su exitosa resistencia contra los suecos en 1643 y 1645 en la Guerra de los Treinta Años, así como contra los prusianos en 1742.
Se consideran parte de la campaña de Waterloo todos los combates entablados desde los primeros encuentros entre las tropas francesas con los destacamentos prusianos del 15 de junio hasta la retirada final del ejército francés el día 18.
Las mejoras técnicas habían permitido al ejército francés dotarse de fusiles de largo alcance, ideales para abatir enemigos desde posiciones lejanas. Los soldados prusianos los llamaban franc-tireurs, esto es, "tiradores francos".
Durante los combates de Ligny a lo largo de un frente de 11 kilómetros, participaron en el bando francés 80 000 soldados y 210 cañones; las bajas estimadas fueron de 11 500 (14 %). Los prusianos desplegaron 84 000 soldados y 224 cañones, estimándose las bajas en cerca de 25 000 (30 %).
El total de tropas que participaron fue de 122 721 y 366 cañones por parte de los franceses; 117 000 prusianos y 296 cañones, más 110 000 aliados y 222 cañones.
Adujeron infamias de los prusianos y heroicidades realizadas por los franceses; todas aquellas personas que huían del peligro alababan el valor.
Refería todas sus impresiones desde que vio a los prusianos por vez primera, lo que hacían, lo que decían los invasores, maldiciéndolos y odiándolos porque le costaba dinero mantenerlos, y también orgullosa de que la oyese una dama de tanto fuste.
Yo soy una vieja sin estudios; a mí no me han educado, es cierto; pero al ver que se fatigan y se revientan en ese ir y venir mañana y tarde, me digo: Habiendo tantas gentes que trabajan para ser útiles a los demás, ¿por qué otros procuran, a fuerza de tanto sacrificio, ser perjudiciales? ¿No es una lástima que se maten los hombres, ya sean prusianos o ingleses, o poloneses o franceses?
Al aumentar el hambre, perturbaba las inteligencias; nadie podía socorrerlos, porque la temida invasión de los prusianos y el paso del ejército francés habían hecho imposibles todas las industrias.
París estaba sometido a constante bombardeo, dirigido además por los mismos que habían estigmatizado como un sacrilegio el bombardeo de la capital por los prusianos Ahora, estos mismos individuos imploraban del Gobierno prusiano que acelerase la devolución de los soldados franceses hechos prisioneros en Sedán y en Metz, para que les reconquistasen París.
El conde Hubert hacía relación de las pérdidas que le ocasionaban los prusianos, las que sumarían las reses robadas y las cosechas abandonadas, con altivez de señorón diez veces millonario, en cuya fortuna tantos desastres no lograban hacer mella.