Ejemplos ?
Un exceso anómalo de oxígeno produciría, según estaba probado, una exaltación de los espíritus animales, tal como la habíamos sentido en esos días. Lo que provocaba el espanto era la extensión de esta idea hasta su límite.
Por momentos se oía el crujido que provocaba una ardilla al deslizarse sobre las hojas secas, o el roce de un reptil al deslizarse.
Si antes reiterada y categóricamente se había anunciado al gobierno de Buenos Aires que los orientales no pasarían por ningún convenio de pacificación que comportase el abandono de la lucha contra Montevideo y significase una renuncia tácita o expresa al combate que provocaba el usurpador portugués.
Algunos decían que esa situación se debía al carácter particular de los michoacanos. Esa situación provocaba que no hubiera inversión, que no hubiera trabajo suficiente para la gente.
Por una querella personal mandó cortar la mano á Hernando Díaz, y recelando siempre una revolución, que su mal gobierno provocaba, hizo degollar á los que le fueron denunciados como cabecillas.
Alteraciones circulatorias... Una sugestión imaginativa las provocaba, y en la Edad Media se calificaba de milagro el suceso. Martirio se encerró en su cuarto, sin querer salir de él.
La cátedra, que se aburría con los ordinarios preliminares de su tarea, vio un elemento dramático, probablemente cómico, en aquel diálogo que provocaba el profesor con un desconocido que tenía voz de niño llorón.
Le amaba de veras; lo pasado eran niñadas, ligerezas; pero, aun cuando esto halagaba a Luis, provocaba su indignación como una amenaza a su libertad, milagrosamente recobrada.
Para hacerse valer, o por una imitación ingenua de aquella melancolía que provocaba la suya, el joven declaró que se había aburrido prodigiosamente durante todo el tiempo de sus estudios.
Cuanto más lo miraba mi tía, más la provocaba él, sin duda porque hacía poco que se había puesto anteojos, y Jip, por razones conocidas sólo por él, consideraba aquello como un insulto personal.
No podías establecer todo el caso de un modo más adecuado si escribieses un libro." "Más allá de proteger el sistema capitalista de sus propios efectos, ¿no hacía el gobierno político absolutamente nada?" "Oh, sí, nombraba administradores de correos y empleados de aduanas, mantenía un ejército y una armada, y provocaba disputas con países extranjeros." "Debería decir que el derecho de un ciudadano a tener voz en un gobierno limitado al rango de funciones que has mencionado apenas le habría parecido de mucho valor." "Creo que el precio medio de los votos en comicios inminentes en la América de mis tiempos era de unos dos dólares." "¡Dios mío, tanto!" dijo Edith.
Cuando el mono hubo atendido todas las demandas, su dueño fue llamando por los nombres de sus naipes a los curiosos para que se acercaran a la media luna, y predijo a cada uno su buena o mala fortuna, mientras que Pacolet, al que dio una cebolla en premio a su trabajo, distraía a la concurrencia con las contorsiones que aquel manjar le provocaba, a la vez encantado y desdichado, con la risa en la boca y el llanto en los ojos, emitiendo con cada mordisco un gruñido de satisfacción y haciendo una mueca lamentable.