Ejemplos ?
No encontraba sino muy escasos peones para ese trabajo que nadie sabía hacer, fuera de unos pocos extranjeros y algunos provincianos.
de enemigo, ya se sabe, la agencia Abichuelas, o la agencia Fiebre, o la agencia Maleta les dicen a sus «provincianos»: «Catástrofe teatral...
Ya no se habla tanto de salvajes unitarios, de mazorqueros, de federales, de conservadores y liberales, ni de porteños y provincianos.
Generales Don José Artigas de los Orientales y Don Ignacio Álvarez del Ejército Libertador de Buenos Aires, ha creído de necesidad indicar a todos sus habitantes la representación de que ya se hallan revestidos como Provincianos libres e independientes de toda otra autoridad que no sea la de esta capital por el Bando que se ha publicado el 17 del presente : de él incluyo a Ud.
7ª - Es necesario que los Diputados estén penetrados de sentimientos puramente nacionales, para que las preocupaciones de localidad no embaracen la grande obra que se emprende: que estén persuadidos que el bien de los Pueblos no se ha de conseguir por exigencias encontradas y parciales, sino por la consolidación de un régimen nacional, regular y justo: que estimen la calidad de ciudadanos argentinos, antes que la de provincianos.
Entre los cabellos negros como la endrina, copiosos y ondeados, que recogía en lo alto de la cabeza sencillo moño, la generala lucía, junto a la sien izquierda, blanquísimo mechón de canas. La malicia de los provincianos es como el ardid del salvaje: instintiva, paciente y certera.
Y es que, ya ve, estoy orgulloso con mi hallazgo... Deben dejarnos algunas migajas también a nosotros, pobres provincianos. ¡Son ustedes tan ricos los sabios de París!
Para la division y demarcacion se debe atender, entre otras cosas, à la proporcion de las relaciones interiores y exteriores, al clima, usos, inclinaciones, genio, è ìndole de los nuevos provincianos, à la feracidad ò abaricia de los terrenos.
Además, por otra parte, lo mismo ha querido gastarme una broma pesada para hacer reír a esos honrados provincianos; y lo menos que puede pasarme es que me cale hasta los huesos y agarre un buen resfriado.
a pluma ha corrido inconscientemente; quería hablar del antagonismo entre porteños y provincianos, y heme aquí bien lejos de mi objeto.
Creíamos entonces, exageradamente, que todos los castigos nos estaban reservados mientras los provincianos (¡nosotros éramos del Estado de Buenos Aires!) tenían asegurada la impunidad absoluta.
Antes de su entrada, las pasiones políticas que habían agitado a la República desde 1852, se reflejaban en las divisiones y odios entre los estudiantes. Provincianos y porteños formaban dos bandos, cuyas diferencias se zanjaban a menudo en duelos parciales.