provincialato

provincialato

1. s. m. RELIGIÓN Dignidad de provincial o provinciala.
2. RELIGIÓN Tiempo que dura el gobierno de un provincial o de una provinciala.

provincialato

 
m. catol. Dignidad u oficio de provincial o provinciala.
Tiempo que dura esta dignidad.
Ejemplos ?
Trató á sus súbditos con suma prudencia y discreción, sin hacer entre ellos otra diferencia, que la que pedia el mérito de cada uno. Concluido el tiempo de su Provincialato, se vió precisado á residir en Lisboa.
De allí dirigió una carta muy conceptuosa al Provincial electo, en la que le decía que nunca había sido persona de su aprobación para el provincialato.
Francisco Báez (1544-1619) sucedió en el provincialato novohispano al padre Páez; desempeñó sus actividades de 1598 a 1602 y «Durante los dos primeros años de su provincialato, su socio fue el P.
Esteban Páez (1546-1613) vino a Nueva España por vez primera en 1590 como acompañante del padre visitador Diego de Avellaneda, y regresó en 1594 como provincial, cargo que desempeñó hasta 1598; en el tiempo de su provincialato «tuvo dos socios: el P.
Le destinaron como profesor al Real Colegio de Escuelas Pías de San Fernando de Madrid, donde enseñó Latín, Castellano, Retórica y Poética y de ese tiuempo se conservan sus exámenes públicos de retórica, poética, historia, matemáticas y ciencias; fue nombrado también consultor provincial, procurador de la provincia de Castilla y rector del mismo colegio y en 1789 elevado a Provincial por el Visitador Apostólico Froilán Calixto Cabañas, comisionado por el nuncio Hipólito Antonio Vincenti para hacer los nombramientos de superiores de las tres provincias escolapias de España; en este provincialato estuvo hasta 1794...
En 1815 regresó definitivamente a España tras años de lastimoso exilio. Fue Rector del Colegio de Loyola, renunciando al Provincialato.
El 20 de junio de 1601 fue elegido provincial de la de San José y confesor de las Descalzas Reales de Madrid; en su mandato fundó varios conventos, entre ellos el de Torrejoncillo del Rey (Cuenca), y procuró arreglar las bibliotecas conventuales. Como le nombraron predicador real, renunció al provincialato, con lo que se granjeó algunas enemistades dentro de su orden.