providente

providente

adj. Que se comporta con prudencia y precaución. prudente

providente

 
adj. Avisado, prudente.
Próvido (prevenido).

providente

(pɾoβi'ðente)
abreviación
persona que se muestra dispuesto a proveer o dar un filántropo providente
Traducciones

providente

provident, prudent

providente

provvido

providente

ADJ próvido ADJprovident
Ejemplos ?
Nos anhelamos con la más profunda ansiedad, tal como lo requiere Nuestro Apostolado, que la Fe Católica crezca y florezca por doquier, en especial en este Nuestro día, y que toda depravación herética sea alejada de los límites y las fronteras de los fieles, y con gran dicha proclamamos y aun restablecemos los medios y métodos particulares por cuyo intermedio Nuestro piadoso deseo pueda obtener su efecto esperado, puesto que cuando todos los errores hayan sido desarraigados por Muestra diligente obra, ayudada por la azada de un providente agricultor, el celo por nuestra Santa Fe y su regular observancia que darán impresos con más fuerza en los corazones de los fieles.
Besarse, en un remedo bíblico, junto al pozo, y que la boca amada trascienda a fresco gozo de manantial, y que el amor se profundice, en la pareja que lo siente, como el hondo venero providente...
Y obedientes a la orden del que, más que hermano, era padre y tutor, retrocedieron hacia el río, acogiéndose al amparo de la providente casa de los expedicionarios, buscadores de trabajo.
Que por estos regalos seas colmado de bienes, di­vino rey de los pelasgos. Benévolo, envíanos aquí a nuestro padre, el denodado Dánao, providente y mentor.
Blanca, la que volvió la paz al noble abuelo, la ventura a sus padres; la que enlazó los corazones de sus padrinos, era el geniecillo providente que tenía en sus manos los hilos todos de aquella dicha solidaria.
En esta misma línea ha brillado la providente firmeza de nuestros predecesores, especialmente de Clemente XII, Benedicto XIV y León XII, quienes, al ver cundir extraordinariamente la epidemia de estas depravadas teorías y al comprobar la audacia creciente de las sectas, hicieron uso de su autoridad para cortarles el paso y evitar su entrada.
La segunda clase es el sistema de aquellos liberales que, por una parte, reconocen la necesidad de someterse a Díos, creador, señor del mundo y gobernador providente de la naturaleza; pero, por otra parte, rechazan audazmente las normas de dogma y de moral que, superando la naturaleza, son comunicadas por el mismo Dios, o pretenden por lo menos que no hay razón alguna para tenerlas en cuenta sobre todo en la vida política del Estado.
Pero si es justo y necesario que esto se diga, también lo es que se señale lo que yo insinuaba hace un momento: que Guinea llega a la independencia en condiciones infinitamente mejores que aquellas en que han llegado otros pueblos de Africa y que si esas condiciones son mejores se debe no sólo a la inteligencia natural de vuestro pueblo y a su deseo de aprender y elevarse, sino también a la obra providente de España a lo largo de casi dos siglos de vida común.
Y en tanto grado aventajan los bienes a los males, que aunque los males se permitan para manifestar cómo puede también usar bien de ellos la providente justicia del Criador, sin embargo pueden hallarse los bienes sin los males, como es el mismo verdadero y sumo Dios y como son sobre este calignoso aire las criaturas celestiales e invisibles; pero los males no se pueden hallar sin los bienes, porque las naturalezas en que se hallan, en cuanto son naturalezas, son, sin duda, buenas.
Y mientras tal decía deshizo el fardo y rescató de él a una hermosa criatura de unos cinco años de edad, cuyos elegantes zapatos y bonito vestido rosa, guarnecido de un pequeño delantal de hilo, pregonaban a las claras la mano providente de una madre.
El providente Creador aislarte quiso tal vez, para evitar así que el contagio que reina en cada parte del mundo antiguo, penetrará en ti.
En vano a la evidencia me resisto, cuando yo propio el argumento ofrezco contra el error en que tenaz insisto: aborreciendo el padecer, padezco; aborreciendo la existencia, existo: y ¿aún recuso el poder de otro más fuerte que, providente acaso, acaso ciego, insensible a la queja y sordo al ruego, dispone de mi suerte?