prosaísmo

prosaísmo

s. m. Cualidad de prosaico.

prosaísmo

 
m. lit. Defecto de la obra en verso o de cualquiera de sus partes, que consiste en la falta de armonía o de entonación poética, o en la excesiva llaneza de la expresión o en la vulgaridad del concepto.
fig.Trivialidad y falta de contenido de las obras en prosa.
Traducciones

prosaísmo

prosaicità

prosaísmo

SM [de lo cotidiano] → prosaic nature (Literat) → prosaicism
Ejemplos ?
La voz de Góngora suena como en eco apagado, perdido su timbre, pero con virtud suficiente para distanciar la retórica de Porcel del prosaísmo que en oposición a los excesos barrocos empezaba a preludiar en nuestra poesía por aquellos días”.
Un poeta que ha edificado toda su obra sobre el eje acial de la libertad no podría -ni lo ha intentado- propugnar una moral dogmática que fatalmente habría de llevarlo al mero prosaísmo doctrinal”.
Joaquín Bartrina (1850-1880): Nacido en Barcelona, llevó al extremo el humorismo y el prosaísmo de Campoamor, al que añadió un pesimismo materialista, en su obra Algo.
Es un acercamiento en las temáticas que conectan en su 'humanismo histórico' y en menor grado en el estilo, ya que aunque también él recupera tímidamente el interés y el afán por la poesía “bien hecha”, "armónica", en otros de estos últimos poemas de José Antonio, no sólo se mantiene el prosaísmo propio de la "poesía social" sino que se agudiza, se racionaliza el verso atenuando su impacto, se normaliza, se depura el lenguaje: Desde 1995, José Antonio escribió muy poco y poco antes del año 2000, dejó de escribir definitivamente.
Como poeta satírico, poseía el secreto de la rima y nunca se le pudo imputar un ripio; cultivó un tipo de poesía humorística, bienintencionada, sin complicaciones ni pretensiones, muchas veces de circunstancias, y su prosaísmo es franco porque no tiene las ambiciones de uno de sus modelos, Ramón de Campoamor; escribió en este género Todo en broma (1891), Teatro moderno (1894), Bagatelas (1896), Ni fu ni fa (1898), Pamplinas (1899), reeditado en 1904; Frivolidades (1909), Broma y más broma (1912).
Así se refiere de los limeños: Podría decirse que sin conocer esas páginas nadie podría aspirar a una pintura cabal de la capital del virreinato peruano. El Poema Sacro contrasta con la obra anterior por su inclinación al prosaísmo, incontenible y voluntaria.
Samuel Feijóo Incorrectos hasta el ripio y el prosaísmo frecuentes, los poemas siboneístas de Fornaris describen una sociedad primitiva ideal, de pura ascendencia romántica.
José Emilio Pacheco: perspectivas críticas / Hugo J Verani, 2006 Ensoñación cósmica: poética de El reposo de fuego, de José Emilio Pacheco / Betina Bahía Diwan, 2004 Dilemas de la poesía de fin de siglo: José Emilio Pacheco y Jaime Sáenz / Elizabeth Pérez, 2001 José Emilio Pacheco: poeta y cuentista posmoderno / José de Jesús Ramos, 1992 El papel del lector en la novela mexicana contemporánea: José Emilio Pacheco / Magda Graniela-Rodríguez, 1991 José Emilio Pacheco: poética y poesía del prosaísmo / Daniel Torres...
Buen lector de los clásicos, a los que homenajea a menudo, su mayor influencia es la de Jorge Guillén, prologuista de la edición póstuma: De Jorge Guillén toma un gran amor a la precisión expresiva y a la forma cerrada, pero carece de su prosaísmo y de su tentación hacia lo abstracto.
Fue un poeta de vida muy bohemia, como su amigo Rafael Delorme; cultivó un verso de deliberado prosaísmo que se complacía absolutamente en los aspectos más sórdidos y hediondos, y más degenerados y marginales de la sociedad, tratando sus asuntos de forma descarnada y sin ahorrar detalles.
Maria Mercedes Carranza apunta a que Quessep resulta libresco y su temática poco novedosa, sin embargo, Alstrum enmienda este acierto, planteando su resistencia a las propuestas formales de su época, como una forma de aparente evasión del mundo circundante y como rechazo a el prosaísmo del lenguaje del vivir cotidiano, lo que sigue a Molano Vega; a pesar de una predilección preciosista por las imágenes, el tratamiento formal a las diferentes preocupaciones, como el amor, la muerte, el devenir temporal, la conservación de la memoria colectiva por medio del verbo lírico, son complejamente elaboradas.
Entre todos propugnan una estética clasicista que toma como modelos a los poetas franceses contra los poetas copleros casticistas e improvisadores de poemas de circunstancias que se siguen inspirando en el Arte poética de Rengifo, contra los poetas ilustrados cuyos temas son más elevados pero que incurren en prosaísmo, como Tomás de Iriarte o Cándido María Trigueros o contra los epígonos del gongorismo como Vicente García de la Huerta.