Ejemplos ?
Caso nº 1: Dice el pretor: “prohíbo que se impida con la violencia que se lleve el esclavo aquel de los dos con el cual estuvo el esclavo la mayor parte del presente año”.
La fórmula era: “Prohíbo que se impida por la violencia que se lleve a este esclavo en cuestión, aquél en cuyo poder permaneció la mayor parte del año sin violencia ni en clandestinidad ni en precario el uno del otro”.
La fórmula era: “Prohíbo que se impida por la violencia que sigáis poseyendo la casa (o el fundo) de que se trata, tal como la poseeis (ahora) sin violencia ni clandestinidad, ni en precario el uno del otro” El pretor, a petición del poseedor, ordenaría al que perturbaba que se abstuviera de realizar estos actos, a no ser que su posesión fuera viciosa en relación con él.
Puede ser un regreso, no sé si sea una progresión, pero hay diferencia". De su método de escribir dice: "Me prohíbo saber de la historia más de lo que va surgiendo mientras la escribo.
Así, vemos cómo en la monogamia el mandato que pretende velar por el mantenimiento de la relación («te prohíbo amar a otra persona»), muchas veces se convierte en el motivo de su ruptura.
Una carta firmada por Felipe II en 1595 exhorta, para rebajar gastos, a Que en turrón y pan de higos para presentar la Navidad, prohíbo y mando que no pueda gastar esa mi ciudad de Alicante más de cincuenta libras cada año.
El profeta Respondió: “Os ordeno cuatro cosas y os prohíbo otras cuatro: Testimoniar que no hay divinidad más que Dios, realizar la oración, dar el zakât, y dar el quinto de lo ganado en el botín…”.
(EL GENERAL va a contestar y EL REY le contiene.) El Rey (Te prohíbo que hables.) El Capitán ¡Una sarta de desatinos!, pero no somos nosotros los llamados a juzgarla.
Yo no te prohíbo las posesiones; pero querría alcanzar de ti que las poseas sin recelos, lo cual conseguirás con sólo juzgar que podrás vivir sin tenerlas, y si te persuadieres a recibirlas como cosas que se te han de ir, aparta de tu amistad al que no te busca a ti por ti, sino porque eres rico.
Como la chica eclipsaba en hermosura a las flores del jardín, calculó el gigante que si la veían se la robarían. -Mira (la dijo): te prohíbo te asomes al balcón; los hombres son perversos a proporción de su edad y estatura.
Si el señor de la tierra o los jueces se negaran, denúncieseme con el testimonio del obispo y de los buenos hombres, y yo haré justicia. También prohíbo terminantemente que alguien haga asonadas en mi reino; pídaseme justicia, como se ha dicho antes.
¿Ríes, Fortunata, tú que sueles por la noche tenerme insomne? Y tampoco en el triclinio prohíbo a ninguno hacer lo que le plazca, y también los médicos prohíben contenerse.