profusión


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profusión

s. f. Gran abundancia o exceso de una cosa la obra tiene gran profusión de comentarios; me lo explicó con total profusión de detalles.

profusión

 
f. Copia, abundancia excesiva.

profusión

(pɾofu'sjon)
sustantivo femenino
cantidad excesiva de algo una profusión de insultos
Sinónimos
Traducciones

profusión

profusione

profusión

profusion

profusión

overvloed

profusión

إسراف.

profusión

שפע

profusión

SF
1. (= abundancia) → profusion
2. (= prodigalidad) → wealth
con profusión de detalleswith a wealth of detail
Ejemplos ?
La verdadera contrición busca y ama las penas, pero la profusión de las indulgencias relaja y hace que las penas sean odiadas; por lo menos, da ocasión para ello.
A la mañana siguiente, Regina hizo llevar al bosque las plantas más raras de su jardín para colocarlas junto al altar, se pusieron por su orden una infinidad de farolitos de colores alrededor de aquel, en tanto que Aurora y su padre formaban el arco de ramaje y trasplantaban las flores silvestres que tomaban vida en la nueva tierra que ocultaba sus raíces. El arco fue también adornado con las mismas flores, y el altar con una profusión de cirios.
Una vez en ella, se olvidó de lo pasado ante el aspecto de las bolas de marfil, cuyos choques le admiraron como a un niño; y más que las bolas, la locuacidad de un joven de rizadas patillas, gafas y pelo escarolado, que al paso que jugaba carambolas con otro aficionado, era el deleite de los cien curiosos que rodeaban la mesa, sentados sobre duras banquetas, con una profusión de chistes y una procacidad tan verde y desaliñada, que en un cuartel de blanquillos no le hubieran valido menos de un mes de cepo o una carrera de baquetas.
Pero suponte, Juan, siguió, clavando en Rovira los ojos pequeños y penetrantes, que por un hábito profesional observan siempre la fisonomía del interlocutor como buscando en ella el síntoma o la expresión de una oculta dolencia; suponte, paso la semana entera en las salas frías del hospital y en las alcobas donde sufren tantos enfermos incurables; veo allí todas las angustias, todas las miserias de la debilidad y del dolor humano en sus formas más tristes y más repugnantes; respiro olores nauseabundos de desaseo, de descomposición y de muerte; no visito a nadie y los sábados entro aquí a encontrar el comedor iluminado a giorno por treinta bujías diáfanas y perfumado por la profusión de flores raras que cubren la mesa y desbordan...
Parecía un niño; sus redondeadas mejillas estaban pintadas de un tierno color rosado; prodigaba también delicias a los galanes. Después de recibirle con profusión de besos invitole la dueña a probar los manjares que había, preparado ella misma.
Los dioses me protegen, mi piedad y mis cantos son aceptos a los dioses. Aquí la abundancia, enriquecida con los frutos del campo, derramará en profusión para ti los dones de su cuerno fecundo.
Pero en el corredor que envolvía los salones había, frente a cada ventana, un pesado trípode con un brasero de fuego que, al proyectar su resplandor a través de las vidrieras, inundaba de luz la estancia. Se producía así una profusión llamativa de formas fantásticas.
Si siquiera hubieran puesto algún cuadro que representase la mesa opípara de un Elio-Gábalo1, con su nombre como para presidir al buen gusto, al lujo y profusión de la comida, convengo en que no era salirse de camino; y confieso, que cuando vi todo aquel aparato histórico sospeché que me iban a dar una comida muy erudita y llena de alusiones históricas y rasgos filosóficos; pero nada de eso: me la dieron tan prosaica y vulgar como en las demás fondas.
Esto diciendo, la buena mujer que había servido de cicerone a su vecina atravesó el atrio del convento de Santa Inés y, codazo con éste, empujón en aquél, se internó en el templo perdiéndose entre la muchedumbre que se agolpaba en la puerta. La iglesia estaba iluminada con una profusión asombrosa.
Cargue usted, señor Duende, de raciocinio, llénese bien los bolsillos de lógica, que aquí está llovida con profusión, como el maná lo estuvo en otro tiempo sobre el pueblo de Dios; ¡bendigamos la mano benéfica que nos la envía y no indaguemos de dónde la saca!
No creyéndose muy seguro allí, echóse de nuevo a la calle, y apenas encontró una esquina en que no leyese alguna tempestad contra los señores de su categoría y la institución que representaban, ni una tienda en que no se exhibiesen sus propias caricaturas y profusión de folletos, demostrando que una nación que acepta por soberano a un amolador ni tiene vergüenza ni merece perdón de Dios.
El terreno que forma el resto de la posesión está cultivado con esmero y gusto exquisito: no hay un punto en que no se alce una planta estimable o un árbol frutal. Dalias de mil colores, con una profusión extraordinaria, llenan de alegría aquel recinto delicioso.