profetismo

profetismo

s. m. OCULTISMO, RELIGIÓN Tendencia de algunos filósofos y escritores de religión, en general antiguos, a profetizar.

profetismo

 
m. rel. Fenómeno consistente en comunicar a los hombres la palabra de Dios y el valor salvífico de la realidad circundante de acuerdo a un hecho futuro.
Ejemplos ?
México: Magna Terra Editores, 1990. " Historicidad de la salvación cristiana", y "Utopía y profetismo", en Mysterium liberationis.
Nació alrededor del 765 a. C. Fue llamado al profetismo en el año de la muerte del rey Ozías (Is. 6:1) y se convirtió en asesor de los reyes siguientes.
El nebiismo fue un movimiento fuerte mientras se manifestó en una cultura nacionalista religiosa en auge, pero degeneró al asimilarse el profetismo a los profetas reales o gracias a las influencias de los cultos canáneos, donde eran mucho más frecuentes los éxtasis violentos y exagerados y a las interpretaciones de sueños, normalmente rechazados por la religiosidad judía.
Lo que diferencia a la apocalíptica del profetismo es el destino del mensaje y la forma de expresarlo: los profetas tienen visiones, pero son hombres entregados a la palabra y producen un mensaje directo que el pueblo pueda entender; los videntes apocalípticos reciben la orden de "escribir" inmediatamente el mensaje y lo que escriben no tiene que ser necesariamente accesible a todos.
El montanismo insistió en las prácticas ordinarias en la Iglesia de entonces: preparación al martirio, ayuno, xerofagia (abstención de alimentos húmedos), castidad dentro del matrimonio, prohibición de segundas nupcias, negativa a conceder el perdón a un cristiano bautizado incluso en el caso de que hiciera penitencia. El profetismo, el cual es el elemento verdaderamente dominante en el montanismo.
Sus promotores intentaron revivir el profetismo cristiano, que apenas existía en la época. No obstante, su concepción del profetismo difería sustancialmente de la tradición primitiva, puesto que los profetas del montanismo se consideraban receptáculos de la divinidad: no eran ellos quienes hablaban, era el Espíritu quien hablaba por su boca.
Son ejemplos memorables de profetismo los profetas Elías y Eliseo, y los profetas «canónicos» Isaías, Jeremías, Ezequiel, Amós, Oseas, Miqueas, Sofonías, Nahúm, Habacuc, Ageo, Zacarías, Malaquías, Abdías, Joel, etc.
El profetismo - fenómeno que le fascina desde 1934 con el descubrimiento de Nostradamus – es abordado bajo un ángulo amplio y haciendo intervenir las ideas arquetipales de los «Tarots» (1972), la Gran Pirámide (1977), los libros como Asia Mysteriosa Asia Misteriosa (1976), las tradiciones como los profetas del Rey del Mundo (1978), las sociedades secretas como la Orden Polar(1976), los Esenios (1977).
Así pues, según el libro de Hechos de los Apóstoles: Estas manifestaciones con el aspecto de acusación están insertas, sin embargo, en el estilo y la tradición del profetismo judío que podemos ver a lo largo del Antiguo Testamento.
Va por el mismo camino excesivamente ortodoxo; distingue en la interpretación de los sueños, con el recuerdo de los de José y otros casos de las Sagradas Escrituras, lo que puede tenerse por inspiración divina y lo que es palabrería; expone la teoría cristiana del profetismo y condena asperamente las adivinanzas y agüeros.
El ministro por excelencia de su consorcio fué el maestro León, maestro como Job en infortunios, alma llena de la ardiente sed de justicia del profetismo hebraico, templada en la serena templanza del ideal helénico.
Clasicista y hebraizante, unió al espíritu del humanismo griego el del profetismo hebraico, sintió en el siglo XVI lo que un pensador moderno llama la fe del siglo XX, el consorcio de la pietas de Lucrecio, el « poder contemplar el mundo con alma serena », con el anhelo del profeta, « que la rectitud brote corno agua y la justicia como un río inagotable ».