profano

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profano, a

(Del lat. profanus , lo que está fuera de tiempo.)
1. adj. RELIGIÓN Que no es sagrado ni sirve a usos sagrados. laico
2. Que no respeta las cosas sagradas reírse en la iglesia es profano. sacrílego
3. adj./ s. Libertino o muy inclinado a los placeres.
4. adj. Deshonesto en el aspecto o compostura.
5. adj./ s. Que carece de conocimientos y autoridad en una materia no puedo opinar porque soy profano en el tema.

profano, -na

 
adj. Que no es sagrado ni sirve a usos sagrados, sino puramente secular.
Que es contrario a la reverencia debida a las cosas sagradas.
Ignorante, no entendido en cierta materia.
Libertino o muy dado a las cosas del mundo.

profano, -na

(pɾo'fano, -na)
abreviación
1. sacro que no es sagrado ni sirve para fines sagrados un ritual profano
2. persona que no tiene conocimientos en una materia Soy profano en este tema.
Sinónimos

profano

, profana
adjetivo
adjetivo y sustantivo
2 ignorante*, lego, inculto, ignaro (formal).
Traducciones

profano

weltlich

profano

profano

profano

profano

profano

/a
A. ADJ
1. (= laico) → profane, secular
2. (= irrespetuoso) → irreverent
3. (= no experto) → lay, uninitiated; (= ignorante) → ignorant
soy profano en la materiaI don't know anything about the subject
soy profano en músicaI don't know anything about music, I'm a layman when it comes to music
4. (= deshonesto) → indecent, immodest
B. SM/F (= inexperto) → layman/laywoman; (= ajeno) → outsider
Ejemplos ?
Espera tú esta fiesta sin inquietud, puro de profanas ideas; porque, por recomendación mía, el gran sacerdote llevará, durante la solemnidad de la pompa, una corona de rosas en el sistro que sostendrá con la mano derecha.
Es, pues, de todo punto necesario que suscitéis para esta empresa cuantos más y mejor preparados defensores, que no sólo estén dispuestos a luchar contra quienes, negando todo orden sobrenatural, no reconocen ni revelación ni inspiración divina, sino a medirse con quienes, ávidos de novedades profanas, se atreven a interpretar las Sagradas Escrituras como un libro puramente humano, o se desvían del sentir recibido en la Iglesia desde la más remota antigüedad, o hasta tal punto desprecian su magisterio que desdeñan las constituciones de la Sede Apostólica y los decretos de la Pontificia Comisión Bíblica, o los silencian e incluso los acomodan a su propio sentir con engaño y descaro.
«Y nada digo de aquellos que, a semejanza mía, si de casualidad llegaron a las Escrituras Santas después de haber frecuentado las letras profanas y lograron agradar el oído de la muchedumbre con su estilo florido, ya piensan que todo lo que dicen es ley de Dios, y no se dignan averiguar qué pensarán los profetas y los apóstoles, sino que adaptan a su sentir testimonios incongruentes; como si fuera grande elocuencia, y no la peor de todas, falsificar los textos y violentar la Escritura a su capricho»(114).
Pero tú, fementido, echando sus virtudes al olvido, profanas el sagrado de aquellos reyes, tu mejor dechado, y al pueblo esclarecido que con gendarmes tienes oprimido, la libertad amada, por tus bajas intrigas usurpada, hollará el despotismo; y llevándote de uno en otro abismo, cual im vil toricida, entre mis cuernos perderás la vida.
mi buena amiga, que usted va a ver como pagué aquel pecado, cuando sepa que mientras huía embebecido en aquellas profanas adoraciones, vime de súbito cercado por una ronda que dio conmigo en chirona.
arta Encíclica del Sumo Pontífice sobre las doctrinas modernistas Al oficio de apacentar la grey del Señor que nos ha sido confiada de lo alto, Jesucristo señaló como primer deber el de guardar con suma vigilancia el depósito tradicional de la santa fe, tanto frente a las novedades profanas del lenguaje como a las contradicciones de una falsa ciencia.
Un profundísimo sentimiento de humildad le inundó el alma; notó humedad de lágrimas bajo los párpados y escondió de las miradas profanas aquel tesoro de su misteriosa religiosidad estética, que tan pobre hubiera sido como argumento en cualquier discusión lógica y que ante su corazón tenía la voz de lo inefable.
Desde entonces ella llevó en la casa los pantalones, y él fue el más fiel de los maridos de que hacen mención las historias sagradas y profanas, como que sabía que le iba la pelleja en el primer tropezón en que lo pillase madama.
Sobre las discíplinas profanas, baste recordar lo que sapientísímamente dijo nuestro predecesor(26): «Trabajad animosamente en el estudio de las cosas naturales, en el cual los inventos ingeniosos y los útiles atrevimientos de nuestra época, así como los admiran con razón los contemporáneos, así los venideros los celebrarán con perenne aprobación y alabanzas».
Cualesquiera que de algún modo estuvieren imbuidos de modernismo, sin miramiento de ninguna clase sean apartados del oficio, así de regir como de enseñar, y si ya lo ejercitan, sean destituidos; asimismo, los que descubierta o encubiertamente favorecen al modernismo, ya alabando a los modernistas, y excusando su culpa, ya censurando la escolástica, o a los Padres, o al Magisterio eclesiástico, o rehusando la obediencia a la potestad eclesiástica en cualquiera que residiere, y no menos los amigos de novedades en la historia, la arqueología o las estudios bíblicos, así como los que descuidam la ciencia sagrada o parecen anteponerle las profanas.
Mas porque se trata de la autoridad de la divina Escritura y como quizás alguno no entienda las palabras divinas, cuando acerca de estas cosas encuentre algo semejante en los libros divinos u oiga hablar algo de ellos que le parezca oponerse a las razones percibidas por él, cosas que no he recordado solamente una vez, para que no crea en modo alguno a los que le amonestan o le cuentan o le afirman que son más útiles las cosas profanas que la verdad de la Santa Escritura...
El manto que la cubriera ha caído de sus hombros, y su mórbido seno, así como sus hermosísimas espaldas estuvieran expuestas a las miradas profanas de los salvajes, si su hermosa cabellera de ébano no le cubriese casi toda entera, dejando sólo a la vista de las codiciosas miradas de los bárbaros, sus blancos bien torneados brazos, cayendo y uno a discreción sobre la espalda tostada del cacique, y el otro a lo largo de su inanimado cuerpo.