profético


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profético, a

adj. OCULTISMO, RELIGIÓN Del profeta o de la profecía suele tener sueños proféticos. profetal

profético, -ca

 
adj. Relativo a la profecía o al profeta.

profético, -ca

(pɾo'fetiko, -ka)
abreviación
que está relacionado con las profecías y con los profetas un sueño profético
Traducciones

profético

prophetic

profético

prophétique

profético

profetische

profético

النبوية

profético

пророчески

profético

profetiske

profético

예언

profético

profetiska

profético

ADJprophetic
Ejemplos ?
Ella, cuando no tenía que temer lo de ahora, fue el germen de la federación, la que ha dado pasos enormes en esa carrera de que jamás retrocederá; y aunque no tengo espíritu profético, soy vecino de allí, conozco a sus habitantes y sé que ellos no abandonan lo que una vez han sostenido, y si ahora ejecuta ese paso de resignación, es el ultimátum de los sacrificios que hace esa benemérita provincia, por atender el objeto primario, que ahora tiene, de exterminar a ese Imperio usurpador ”.
Ella, cuando no tenía que temer lo que ahora, fue el germen de la federación, la que ha dado pasos enormes en esa carrera de que jamás retrocederá; y aunque no tengo espíritu profético, soy vecino de allí, conozco a sus habitantes y sé que ellos no abandonan lo que una vez han sostenido, y si ahora ejecuta ese paso de resignación es el ultimátum de los sacrificios que hace esa benemérita provincia, por atender el objeto primario, que ahora tiene, de exterminar a ese Imperio usurpador”.
Tratar en esto es sólo a ti debido, en quien el cielo sus noticias llueve para dejar el mundo enriquecido; por quien de Pindo las hermanas nueve dejan sus montes, dejan sus amadas aguas, donde la sed se mata y bebe, y en el santo Sïon ya trasladadas, al profético coro por tu boca oyendo están, atentas y humilladas.
De todos modos, cualquiera que fuese el sentido profético de mi sueño, me convencí de que el ofrecimiento de tales presentes significaba algún buen negocio: y la dulce inquietud que produce la esperanza de un dichoso amanecer esperé, según costumbre, que abrieran el templo.
(Pronuncia las Palabras siguientes con tono profético y exaltado.) Veo a los príncipes y a la nobleza, revestidos de su noble armadura, avanzando hacia aquí para combatir a un pobre pueblo de pastores.
También debemos observar que cuanto ordenaron los santos Patriarcas sobre los enterramientos o traslaciones de los cuerpos quisieron lo tuviésemos presente como enunciado con espíritu profético...
Y, con todo, es este Señor el que realmente cumple lo que los santos profetas, con mucha verdad y espíritu divino, dijeron de él: «que había de destruir la sabiduría de los sabios, y confundir la prudencia de los prudentes», Pues no hemos de entender que destruye y condena en ellos la sabiduría que les dio, sino la que se atribuyen y arrogan a sí los que no tienen la suya. Y así, habiendo referido este testimonio profético, prosigue y dice el Apóstol: «¿Adónde está el sabio?
¡Oh sucesos, pero sucesos encaminados con espíritu profético en la tierra, mas por orden del cielo; manejados por los hombres, pero guiados por el Divino Espíritu!
Pues el que con los mismos sucesos que comenzaron ya a cumplirse en esta peregrinación de la tierra se mueve, como conviene, ¿por ventura no echa de ver, no ve y conoce que por medio de esta mujer, cuyo nombre de Ana, también significa su gracia, habló así la misma religión cristiana, la misma Ciudad de Dios, cuyo rey y fundador es Cristo, habló en fin la misma gracia de Dios con espíritu profético; de cuya gracia despojará a los soberbios para que caigan; y con ella llenará a los humildes para que se levanten, que es lo que principalmente se ha celebrado en este cántico?
De la profecía que se contiene en la oración y cántico de Habacuc CAPITULO XXXIII. Lo que Jeremías y Sofonías, con espíritu profético; dijeron de Cristo y de la vocación de los gentiles CAPÍTULO XXXIV.
Ni menos debe movernos a no prestar asenso a esta opinión el ver que en aquel libro en algunos Salmos hallamos los nombres de varios profetas que fueron muy posteriores a David, y que lo que en ellos se dice parece que lo dicen ellos; porque bien pudo el espíritu profético, cuando vaticinaba el rey David, revelarle también los nombres de estos profetas que había de haber en lo futuro para que proféticamente se cantase algún asunto que cuadraba y convenía a la persona de ellos, así como reveló Dios a un profeta el nombre del rey Josías, que había de venir a nacer y reinar al cabo dé más de trescientos años después, cuya profeta presagió también las acciones que este rey había de practicar.
La guadaña de la muerte es el pecado.» El cual, sin duda, no le habrá entonces cuando se le diga: «¿dónde está?» Pero ahora, no dama y no da voces cualquiera de los humildes e ínfimos ciudadanos de aquella ciudad, sino el mismo San Juan en su epístola: «Si dijéramos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y no está la verdad en nosotros.» Aunque en este libro del Apocalipsis se declaran muchos misterios en estilo profético...