proféticamente


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De las cosas que un hombre de Dios dijo proféticamente a Helí, significando cómo había de quitarse el sacerdocio que se había instituido según Aarón CAPITULO VI.
Y María bajó silenciosamente la cabeza, se prosternó humildemente ante los sacerdotes y ante todo el pueblo, y respondió llorando: Juro por Dios vivo y por la santidad de su nombre, que permanezco pura, y que no he conocido varón. Y Zacarías la interrogó proféticamente: ¿Serás la madre del Mesías?
Porque cuando dijo Dios: «En Isaac has de tener la descendencia que te he prometido», que es la que pertenece a la Ciudad de Dios, entonces hizo allí distinción y separación de la otra descendencia de Abraham, por el hijo de la esclava, y de la que había de ir después por los hijos de Cethura, pero todavía ‘estaba aquí en duda en los dos gemelos ,hijos de Isaac, si aquella bendición pertenecía a ambos o uno de ellos, y si al uno, a cuál lo que se declara y especifica aquí bendiciendo su padre proféticamente a Jacob y diciéndole que sea cabeza y caudillo de las gentes, y que le dé Dios la bendición de su padre Abraham.
Y si alguno pretendiere establece como inconcuso que aquellos días del árbol de la vida, de que hace mención el profeta Isaías, se entienden por estos días que ahora corren de la Iglesia de Cristo, y que al mismo Cristo llama proféticamente árbol de la vida...
Ni menos debe movernos a no prestar asenso a esta opinión el ver que en aquel libro en algunos Salmos hallamos los nombres de varios profetas que fueron muy posteriores a David, y que lo que en ellos se dice parece que lo dicen ellos; porque bien pudo el espíritu profético, cuando vaticinaba el rey David, revelarle también los nombres de estos profetas que había de haber en lo futuro para que proféticamente se cantase algún asunto que cuadraba y convenía a la persona de ellos, así como reveló Dios a un profeta el nombre del rey Josías, que había de venir a nacer y reinar al cabo dé más de trescientos años después, cuya profeta presagió también las acciones que este rey había de practicar.
Y el mismo ángel le tocó o hirió en lo más ancho del muslo, y de esta manera le dejó cojo; así que, un mismo Jacob era el bendito v el cojo: bendito, en los que del mismo pueblo creyeron en Cristo, y cojo, en los fieles que no creyeron; porque lo ancho del muslo es la multitud y multiplicación de su descendencia, y más son los que hay en dicha descendencia, de quienes proféticamente dice la Escritura «que cojean y yerran, separándose de sus caminos y sendas».
De la bendición que, Job echó a su hijo Judas Si por causa del pueblo cristiano, donde la Ciudad de Dios anda peregrinando en la tierra, buscásemos la genealogía, según la carne, de nuestro Señor Jesucristo en los hijos de Abraham, dejados a un lado los de las concubina, se nos presenta Isaac; si en los hijos de Isaac, omitido Esaú, que también se llama Edón, se nos ofrece Jacob, que se llama igualmente Israel, si en los del mismo Israel, dejados los demás, se nos ofrece Judas, porque de la tribu de Judá nació Cristo; y así, queriendo va Israel morir en Egipto bendiciendo a sus hijos, veamos como proféticamente bendijo a Judas...
Que es lo que se figuró proféticamente en los hijos de Noé Pero habiéndose cumplido efectivamente en sus descendientes estos vaticinios, que estaban oscuros y encubiertos, están ya bien claros y perceptibles; porque ¿quién hay que, meditándolos con atención, no los refiera a Cristo?
Pero no pienso yo que lo que sucedió en Egipto nos significó proféticamente estas persecuciones, aunque los que así opinan parece que con mucha puntualidad e ingenio han cotejado cada una de aquellas plagas con cada una de estas persecuciones, no con espíritu profético, sino con humana conjetura, la cual a veces acierta con la verdad, y a veces yerra.
De los hijos de Joseph, a quien bendijo Jacob cruzando proféticamente sus manos Así como los dos hijos de Isaac, Esaú y Jacob, figuraron dos pueblos; los judíos y los cristianos, aunque, según la carne, ni los judíos descendieron, de Esaú, sino los idumeos, ni la nación cristiana descendió de Jacob, sino los judíos; pues para esto solamente valió la figura que dice la Escritura: «Que el mayor servirá al menor»; así sucedió también en los dos hijos de Joseph, puesto que el mayor fue figura de los judíos y el menor de los cristianos, a los cuales, bendiciendo Jacob, puso la mano derecha sobre el menor, que tenía a su izquierda, y la izquierda sobre el mayor, que tenía a su derecha.
Porque este sacrificio sucedió en lugar de aquellos sacrificios del Viejo Testamento que se ofrecían e inmolaban en sombra y significación de lo futuro; por lo cual echamos de ver que lo que dice el Mediador en el Salmo 39 lo dice proféticamente: «No quisiste ya servirte más de sacrificios y ofrendas, y por eso me hiciste y formaste cuerpo»; porque en lugar de todos aquellos sus sacrificios y ofrendas, se ofrece ya su Cuerpo y se suministra y da a los que participan de él.
Así nos le anuncia proféticamente, hablando en persona de Dios Padre: «Yo pondré dice- un pastor sobre mis ovejas para que las apaciente, y éste será mi siervo David; éste las apacentará, él le servirá de pastor y yo, que soy el Señor, seré su Dios, y mi siervo David será su príncipe en medio de ellos.