prodigio


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prodigio

(Del lat. prodigium, milagro.)
1. s. m. Hecho o fenómeno que excede los límites regulares de la naturaleza que saliera ileso del accidente fue un auténtico prodigio. maravilla
2. Persona o cosa muy destacada por sus cualidades o capacidades su hermano es un prodigio haciendo problemas de matemáticas. portento
3. Acto del poder divino superior al orden natural. milagro

prodigio

 
m. Suceso extraño que excede los límites regulares de la naturaleza.
Cosa especial, rara o primorosa en su línea.
Milagro.

prodigio

(pɾo'ðixjo)
sustantivo masculino
1. suceso extraordinario que no tiene explicación natural los prodigios de un santo
2. persona o cosa que produce gran admiración por sus cualidades un prodigio de la música
Sinónimos

prodigio

sustantivo masculino
portento, maravilla, asombro, pasmo, milagro.
Prodigio designa aquel hecho que resulta extraordinario o no explicable por causas naturales; hiperbólicamente se aplica a cualquier cosa o situación destacable: es un prodigio que sigas vivo después del accidente.
Traducciones

prodigio

prodigi

prodigio

Wunder

prodigio

prodigy, marvel

prodigio

miregindajo

prodigio

prodige

prodigio

prodigio

prodigio

prodigio

prodigio

Prodigy

prodigio

معجزة

prodigio

Prodigy

prodigio

Prodigy

prodigio

A. SM
1. (= cosa) → wonder
los prodigios de la tecnología modernathe wonders of modern technology
este nuevo chip es un prodigio electrónicothis new chip is an electronic wonder o marvel
2. (= persona) → prodigy
este niño es un auténtico prodigiothis child is a real prodigy
3. (Rel) → miracle
B. ADJ INV niño prodigiochild prodigy
Ejemplos ?
Enorme abismo: no se alcanzaría su fondo ni en todo un año completo, si antes fuera posible franquear sus puertas; sino que por aquí y por allá te arrastraría huracán ante huracán terrible. Horrendo incluso para los dioses inmortales, este prodigio.
¡Sí! ¡Oh diáfano prodigo de los hechos! ¡Sí! ¡Químico prodigio de merlines cósmicos! ¡Sí! ¡Física locura de antiestáticas poleas!
Bien reconoció Marco Bruto lo que tenía y lo que perdía, cuando, viéndola mortal, con estupor no pidió a los dioses le diesen vida, sino que fortunasen su intento de manera que le pudiesen juzgar digno de ser marido de Porcia. ¿Cómo podía dejar de efetuarse determinación asistida de un prodigio tan grande?
CAPÍTULO V Como un prodigio, todos los que me habían torturado: árboles, ratas, murciélagos, felinos, aves, estrellas, principiaron a cantar unos, a reírse otros, a murmurar los que más, a rugir en un terrible clamor de voces macabras que unas a otras se confundían: chirridos, berridos, alaridos, bramidos, rugidos.
Ya dí con lo que buscaba ¡Voto va Dios! aqui está, Este hombre tiene un secreto Con que obra prodigio tal, Y como instantes los años Dulcemente se le van.
Este prodigioso niño, llamado Agib, ha descubierto la orquídea negra. Dice que de pétalo a pétalo la flor mide cerca de cuarenta centímetros -¿Y dónde descubrió ese prodigio?
Contemplábala trémulo el artista, sin concebir apenas el prodigio que alcanza con su vista, y sentía la sangre por sus venas abrasada correr, y allá en su mente, sentía al par bullir confusamente con íntima amargura el fantasma fatal de su locura.
Todas las maÑanas acudía á la portería del convento de santo Domingo un cardumen de viejas y muchachas devotas en demanda del lego, y en solicitud de un prodigio más ó menos morrocotudo.
Y en verdad, lector benévolo, que fuera terquedad fatua la de pintarte una estatua que no hemos visto jamás: figúrate tú un prodigio del genio humano y del arte, y excuso de ponderarte lo que te cansa quizás.
Todos lo tomaron como un grande prodigio y aviso de que su destino estaba anunciado como los creadores de un extraordinario señorío ejemplar, influyente y directivo.
La dirección del film había exprimido hasta la tortura aquel prodigio de expresión, y la escena se sostenía un infinito número de segundos, cuando uno solo bastaba para mostrar al rojo blanco la crisis de un corazón en aquel estado.
Los TOLTECAS adivinaban que su fin estaba próximo, si la Serpiente Emplumada no aparecía, pues ya no resistían las magias terribles de TEZCATLIPOCA; como aquella vez en que apareció en un tianguis y hacía bailar un muchachuelo, tan diminuto que causaba asombro, en la palma de sus manos. Tanta maravilla, hizo que los TOLTECAS se arremolinaran para ver ese prodigio y que se mataran empujándose unos contra otros.