Ejemplos ?
Añadía el vicario que si bien las proclamas eran en la forma disparatadas, en el fondo tenían mucho de conceptuoso y de apropiado a la ruda inteligencia de los indios.
Ahora bien, cuando numerosas bombas hayan estallado por los rincones de la ciudad y las proclamas sean leídas y la inquietud revolucionaria esté madura, entonces intervendremos nosotros, los militares...» El Mayor apartó sus botas de un rayo de sol, y continuó: –Sí, intervendremos nosotros, los militares.
El mismo tiene que decidir su suerte. Así hablaban los socialistas en folletos, en almanaques, en calendarios, en proclamas de todo género.
Fuente: Román Iglesias González (Introducción y recopilación). Planes políticos, proclamas, manifiestos y otros documentos de la Independencia al México moderno, 1812-1940.
Con la aparición de los brujos en Shulcahuanga coincidió la de proclamas y pasquines manuscritos en Huamachuco, Uzquil, Cajabamba, Otuzco, Chota y otros pueblos.
Es un festín de proclamas, que amenizan la adquisición; consiguiendo de este modo, hacer más grata esta gestión LA TABACALERA Si de contar del ayer se trata, y de hablar de aquellas cosas bellas; que a mi Puerto le han ido ultrajado, he hablar de una Tabacalera.
De los más lejos términos del globo A visitarte viene y a elevarse Con tu contemplación, reconociéndote Sin rival hermosura. En tus orillas Un sentimiento en lenguas mil proclamas La grandeza de Dios y el inocente Triunfo de la inmortal naturaleza.
Cayetano Ramírez Fita, sacerdote inteligente y hombre de carácter impetuoso, contribuye enormemente a soliviantar los ánimos, lanzando proclamas incendiarias, que, en valiente alarde, escríbelas con propia mano; tan decidida actitud sólo puede explicarse en una ciudad cuyo ambiente es favorable en su mayor parte a la doctrina revolucionaria.
Por quisquillas y malos tratamientos de su patrón Noriega fugose Salinas con todos sus deudos y amigos, en número de sesenta personas, y buscó albergue en la inaccesible altura de Shulcahuanga, desde donde, bajo el nombre de José Luz de la Verdad, desparramaba por los pueblos vecinos incendiarias proclamas, excitando a los indios a rebelarse contra el rey.
Pasquines y proclamas empezaron a poner en ebullición a los indios, y alarmándose el subdelegado don Manuel Fernández Llaguno y el alcalde don Pedro Luperdi, mandaron promulgar a usanza de guerra, con banderas desplegadas y tambor batiente, bando para armar y regimentar a los blancos, o sea españoles americanos.
Pero el Gobierno fuerte y absoluto -que es la segunda idée napoléoninne que viene a poner en práctica el segundo Napoleón- está llamado a defender por la violencia este orden «material». Y este orden material es también el tópico en todas las proclamas de Bonaparte contra los campesinos rebeldes.
Contra ella chocarán todos los intentos de la reacción para contener el desarrollo burgués, así como toda la indignación moral y todas las proclamas entusiastas de los demócratas».