probabilismo

probabilismo

s. m. TEOLOGÍA Doctrina teológica que defiende que en la calificación moral de las acciones humanas se puede seguir, de forma lícita y segura, la opinión probable, en contraposición de la más probable.

probabilismo

 
m. filos. Doctrina formulada por el escepticismo académico que establece la necesidad de adoptar, como guía práctica y teórica, la probabilidad, dado que la certeza es inalcanzable.
Traducciones

probabilismo

probabilismo
Ejemplos ?
En 1565 obtuvo la cátedra de vísperas en Salamanca y luego pretendió la de prima, a la que opositó varias veces, pero perdió ante los dominicos Bartolomé de Medina (en 1576; Medina creó la doctrina del Probabilismo) y ante Domingo Báñez (en 1581).
Obra de ellos es el molinismo, que levantó en España el jesuita Molina; obra de ellos se dice que es la secta impúdica de los mamilarios; suscitada en Italia por el jesuita Benzi; y finalmente, obra de jesuitas es el probabilismo, ú arte de trampear la ley de Dios.
El padre Marimón, combatiendo en la sesión del 28 de febrero al obispo Espiñeyra y al crucífero Durán, que defendían la doctrina del probabilismo, anduvo algo cáustico con sus adversarios.
Esta treta de apodar de jansenistas á los buenos cristianos no es de ahora: ya en los siglos pasados fueron titulados de tales varios insignes varones que se declararon contra el probabilismo y la moral laxa de los jesuitas: los papas Alexandro VII, inocencio XI, y otros que condenáron algunas de sus proposiciones relajadas: Carlos III que los espulsó de los dominios españoles: Roda y los demas que coadyuvaron á su espulsion; y el ínclito Clemente XIV que estinguió la compañía de Jesus.
Su sistema de teología moral se caracteriza por su prudencia, evitando el probabilismo y, en particular, el laxismo, como así también el rigor jansenista extremo.
Escribió algunos tratados... Participó en la discusión teológica sobre el probabilismo, en el sínodo de Lima de 1772, oponiéndose a dicha doctrina.
El probabilismo dio origen a diversas corrientes contrarias a sus planteamientos dentro del catolicismo: el probabiliorismo, que afirma que en caso de duda se debe preferir sólo lo tenido como más probable; el tuciorismo, que las decisiones sólo deben ser tomadas contando con antecedentes seguros; y el rigorismo, que busca la aplicación rigurosa de las normas morales.
El obispo de Concepción de Chile, Pedro Ángel de Espiñeira, se convirtió en el adalid del partido antijesuítico y propugnó la condenación del probabilismo.
Sus críticos usan peyorativamente los términos casuístico, casuismo y casuista, refiriéndose al uso limitado de la inteligencia sin suficiente razón (sofisma), especialmente en relación a cuestiones morales y con relación a doctrinas u opiniones sostenidas por miembros de la Compañía de Jesús (calificadas también como probabilismo y laxismo); incluso a la actitud que atribuyen a éstos (jesuitismo).
Y un año más tarde se publicaba un decreto que bendecía una respuesta ideada por otro jesuita, Tirso González, en contra de la nueva doctrina: el probabiliorismo. En 1761 Clemente XIII condenó expresamente diversas conclusiones del probabilismo.
La decadencia definitiva del probabilismo vino en el siglo XVIII, época en que la doctrina fue duramente criticada por los jansenistas y por Blaise Pascal en su libro Cartas provinciales.
La fórmula básica del probabilismo, que resume su radicalidad, fue sintetizada en 1577 en una frase del fundador de esta corriente, el dominico español Bartolomé de Medina: Medina escribió este aserto en sus comentarios a la Summa Theologica de Tomás de Aquino, específicamente motivado por la siguiente frase del libro: Nadie está obligado por precepto alguno, sino por el conocimiento de dicho precepto.