princesa

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princesa

(Del fr. princesse.)
1. s. f. Título que se otorga a la mujer que se casa con un príncipe el príncipe acudió acompañado de la princesa.
2. Mujer que tiene la soberaría sobre un Estado que tiene el título de principado el pueblo recibió calurosamente a la princesa.
3. Título que en España se concede a la hija del rey que es la inmediata sucesora al trono.
4. coloquial Apelativo amoroso o amable para dirigirse a una mujer o a una niña ¡hola princesa!, ¿cómo te ha ido hoy el colegio? reina
5. princesa de Asturias La hija del rey heredera al trono.

princesa

 
f. Mujer del príncipe.
La que tiene soberanía sobre un principado.
Hija del rey, inmediata sucesora del reino.

princesa

(pɾin'θesa)
sustantivo femenino
hija de un rey y sucesora en el trono La princesa está triste.
Traducciones

princesa

princess

princesa

Prinzessin

princesa

princesse

princesa

principessa

princesa

princezna

princesa

prinsesse

princesa

prinsessa

princesa

princeza

princesa

王女

princesa

공주

princesa

prinses

princesa

prinsesse

princesa

princesa

princesa

prinsessa

princesa

เจ้าหญิง

princesa

prenses

princesa

công chúa

princesa

公主

princesa

SFprincess
princesa realPrincess Royal
Ejemplos ?
El triunfo de la sonrisa Capítulo I Blanca Estrella y Dulce Trino eran dos buenas princesas que poblaban hace tiempo el reino de las Tristezas.
(7) Yo soy el Trovador que vaga errante, Si son de vuestro parque estos linderos No me dejeis pasar, mandad que cante; Que yo sé de los bravos caballeros La dama ingrata, y la cautiva amante, La cita oculta y los combates fieros Con que á cabo llevaron sus empresas Por hermosas esclavas y princesas.
Enseguida todos los padres que tenían hijas de aquella edad próximamente y que también habían comprado las joyas de la princesita, pensaron hacer lo propio, reuniéndose en un momento tres falsas princesas que salieron el mismo día para la capital del principado.
Dijeron la verdad, pues pocos días después el hijo del rey mandó publicar a son de trompeta que se casaría con aquella a cuyo pie se amoldase exactamente la chinela. Se comenzó por probarla a las princesas, luego a las duquesas y después a todas las señoritas de la corte.
Clarinete y Flaquincillo casaron con las princesas: Dulce Trino y Clarinete; Flaquincillo y Blanca Estrella. Así acabaron sonrientes en este cuento de risa y todos sus blancos dientes lucieron en gran sonrisa.
Miss Dartle se tendió en el banco y me miró con una expresión triunfante y de malicia, en la que había, sin embargo, algo extraño, algo de gracia femenina, un atractivo singular: tenía el aspecto de esas crueles princesas que sólo se encuentran en los cuentos de hadas.
2 Piedras conjuradas por sismos imprevistos masacraron su roto corazón sin lágrimas; esquirlas de lascas asesinas rasgaron las pilastras de su cuerpo en terremoto y lo derrumbaron de su altura gótica; castillo abandonado sin princesas, bestia vencida que se hundía en la tierra despiadada...
-exclamó Josefa estrechando el abultado lío contra su pecho- ¡Hijas de mi alma, que ya no llorarán de frío, y van a dormir abrigadas y en blando como princesas, rogando a Dios cada noche por la reina de España, la reina de todas las reinas, misericordiosa como el sol, que a todos los alumbra y da su calor!
Abundan ahí, en varios reinos, las princesas casaderas; pero muchas eran de linaje dudoso, y hasta las de raza más noble parecían, por lo tosco, hijas de cocineras, con sus manazas coloradotas.
Madrugan por su parte las hechiceras cursis en estado honesto, y lavan y planchan el vaporoso vestido de indiana con el que a la tarde, entre dos luces, han de parecer ladys o princesas en el salón...
sta era una de las princesas más liliales y exquisitas que la imaginación puede concebir, no acertando la pluma ni el pincel a trasladar su imagen, de puro idealmente bonita que la había hecho Dios.
Y aunque milenios bailotean sus años sobre los minutos que sienten tus pasos y aunque las princesas danzan sus semánticas y aunque los pastores retañen sus flautas mis estatuas de marfil no se doblegan –inmóviles aladas– y persisten encantadas y hechiceras alargándome a destiempo el duro goce de sentir el cesto fiel de tu venida que me ofrece su manzana y blanca sidra para hacer en plenitud de hogaza insomne el cálido pan nuestro, de cada noche.