primaveras

primaveras

(pɾima'βeɾas)
sustantivo femenino plural
años que tiene una persona joven Cuenta quince primaveras.
Ejemplos ?
Se enamoró hasta la coronilla de Visitación, gentil muchacha de veinte primaveras, con un palmito y un donaire y un aquel capaces de tentar al mismísimo general de los padres beletmitas, una cintura pulida y remonona de esas de mírame y no me toques, labios colorados como guindas, dientes como almendrucos, ojos como dos luceros y más matadores que espada y basto en el juego de tresillo o rocambor.
Entre vendimia y vendimia, otoños y primaveras, seis hijos nacieron de este árbol que agrando sus brazos para que el reparto de amor fuera siempre inmenso.
¡Murió mártir! -Decía un mármol, donde ostentaba su belleza soberana una mujer en cuya frente brilla el sol de diez y ocho primaveras.
24 En la esbelta cornisa de los árboles mi nuevo corazón se posa y ufano de las hojas pasajeras se sacude de ramas pajareras. Cansado de sus cantos a los mármoles; hastiado de cantar reposa y burlando las sangres altaneras despide sus fugaces primaveras.
Abrió al fin, y entró en su casa con llavín de que él se sirve, Acostóse, y rebujándose la ropa hasta las narices, apagó la luz, diciendo: «Pues señor, bien; muchas hice, mas, ¡vive Dios, que esta última será tal que me acredite!» Aún no cuenta Margarita, diecisiete primaveras.
hasta las campanas el Viernes Santo (1) Manuelita Madroño era, en 1824, un fresquísimo y lindo pim- pollo de dieciocho primaveras, pimpollo muy codiciado, así por los Tenorios de mamadera ó mozalbetes, como por los hombres graves.
Fueron tantos los ojos que la vieron; los oídos que la escucharon; los labios que le murmuraron su admiración, que no alcanzarían tiempos ni primaveras ni veranos para reunir la obra de una mujer: Rosario María Gutiérrez Eskildsen.
En 1814 cumplió Isabel sus diez y siete primaveras, y fue esa la época escogida por el doctor Serrano para imponer a la niña su voluntad paterna; pero la joven, que presentía el advenimiento del romanticismo, se revelaba contra todo yugo o tiranía.
Y volvió entre cantares ardentinos –a intervalos de siembras y cosechas– la señal que presagiaba primaveras a mitad del otoño hojarasquero –canicular imperialismo de los yermos– –Venus rediviva campesina– –obrera pescadora de los puños– en alianza de sueños dispersados– X Temblando la astronave indescifrable se impulsó con fogatas que caían y daban luz a nocturnos lacerados de tantos agobios calcinados en su afonía...
A una de aquestas mansiones de artificiosa estructura, alcázar de la belleza y red del amor, fué en suma donde el mercader condujo con gran silencio y mesura al rico don Luis Tenorio, que su intención no barrunta; y en una de estas mansiones, la más lejana sin duda, pero la más ostentosa que en sus jardines se oculta, fué donde encontró Tenorio, tal vez para su fortuna, cinco doncellas bellísimas cual él no las viera nunca. Las veinte y dos primaveras no cuenta acaso ninguna, aunque veinte mil hechizos en cada cual se columbran.
¿Será la primera vez que se prenda de una gachí con diecinueve o veinte primaveras un hombre fresco entoavía, un hombre que entoavía no ha llegao a los dos duros cabales?
Supiste sembrar tus ufanías y la semilla se ha extendido al universo para aguardar la resurrección dorada de otras primaveras, y como yo, lo dice el tiempo: ¡Serás eterna!