pretina

pretina

1. s. f. INDUMENTARIA Y MODA Cinta con una hebilla o un broche que se pone en la cintura para sujetar una prenda de vestir se sujetó la falda con una pretina. cintura
2. ANATOMÍA Cintura, parte del cuerpo donde se ciñe esta cinta.
3. INDUMENTARIA Y MODA Parte de los calzones y otras ropas que se ciñe y ajusta a la cintura. trincha
4. Objeto que ciñe o rodea una cosa. cinto
5. meter o poner a una persona en pretina coloquial Hacer que entre en razón.

pretina

 
f. Correa o cinta con hebilla o broche para sujetar en la cintura prendas de ropa.
Cintura donde se ciñe la pretina.
Parte de los calzones, briales, basquiñas, etc., que se ciñe y ajusta a la cintura.
Traducciones

pretina

belt, girdle

pretina

Bund

pretina

ceinture

pretina

腰带

pretina

腰帶

pretina

linning

pretina

linning

pretina

SF
1. (= cinturilla) → waistband; (= cinturón) → belt, girdle (o.f.) (liter)
2. (Andes, Cono Sur) (= correa) → leather strap
3. (Caribe) (= bragueta) → flies pl, fly
Ejemplos ?
l señor Paco el Biznaguero, llegado que hubo al rincón de la taberna, donde solía coger las enormes pítimas que habíanle colocado en el lugar de preferencia que ocupaba entre los más famosos curdones de Andalucía, sentóse lentamente, puso en libertad el imponente abdomen, desabotonándose el chaleco y parte de la pretina, dio un resoplido de satisfacción, colocó el sombrero sobre una silla, sobre otra el enorme acebuche que servíale de sostén en los momentos más críticos, limpióse el copioso sudor con un pañuelo de los de yerbas, y exclamó después, golpeando en la mesa con el puño cerrado: -¡A ver tú, Cantinero, a ver si me das una miajita de orégano, que me duelen los ijares!
30 y agora, en ese Bósforo sentada, mejilla ostentas purpurada en rosa, que al mercadante es píldora dorada, si llega al tacto de tu cinta, odiosa, cuya pretina siempre es tachonada de perros ladradores, que a la undosa región le han dado más abeto y pino, que a la segur villana el Apenino.
Alegrósele la paxarilla al alguacil, y dixo: yo los meteré en pretina, ó podré poco; yo les haré, dijo el escribano, que me baylen el agua delante, y los dexaré en el pelo de la camisa, que no ha de ser todo chancharasmanchas, y basta ya la trisca.
Yo no he de ser como el verdugo de Málaga, que se murió de pena, porque á un conocido suyo le echó el sastre á perder unos pantalones sacándoselos estrechos de pretina.
De mi madre se cuenta que llevaba siempre en la cintura, a guisa de espada, una pretina de siete ramales, y no por puro lujo: que a lo mejor del cuento, sin fórmula de juicio, la blandía con gentil desenfado, cayera donde cayera; amen de unos pellizcos menuditos y de sutil dolor con que solía aliñar toda reprensión.
Tienen manos de piedra imán, atraen las monedas, las cuales dejan caer en el pescuezo, en la pretina o los puños con la justificación, mostrando las manos limpias.
Tenía los pantalones superfluamente sostenidos por la pretina, y un trozo de camisa blanca como la punta de un pañuelo escapaba de su bragueta.
Además, este padre reverendo llevaba en un remiendo de su negra pretina cosida una reliquia peregrina con muchas indulgencias que evitaban penosas penitencias siempre que con dos dedos la tocaba al tiempo de absolver al confesado, y así todo pecado con esta ceremonia perdonaba.
No creo en ellas; antes entiendo que sois brujas, o unas grandísimas bellacas: idos de ahí luego; si no, por vida de..., hago juramento que si me levanto, que con los hierros de mi pretina os tengo de poner las posaderas como unas amapolas.
Llegaron también de los postreros dos bravos y bizarros mozos, de bigotes largos, sombreros de grande falda, cuellos a la valona, medias de color, ligas de gran balumba, espadas de más de marca, sendos pistoletes cada uno en lugar de dagas, y sus broqueles pendientes de la pretina; los cuales, así como entraron, pusieron los ojos de través en Rincón y Cortado, a modo de que los estrañaban y no conocían.
La que la vez que se asoma a mirar su rostro bello es, a fuer de dama pobre, en sólo un casco de espejo. La pretina de jubón que estando de ojetes lleno cual pícaro, no trae más que una cinta en los gregüescos.
En veinte e siete del dicho salimos deste paraje, fuimos por una muy buena cabaña a dormir al paraje de la Urraca, donde acaeció a Joan Rodríguez Nieto, queriendo hacer fuego, saltó una chispa no se sabe dónde, mas de que el frasco que tenía lleno de pólvora en la pretina y el frasquillo reventaron sin hacer ningún daño.