presbítero


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presbítero

(Del lat. presbyter, -eri < gr. presbyteros, más viejo.)
s. m. RELIGIÓN Clérigo ordenado de misa, o sacerdote.

presbítero

 
m. catol. Clérigo ordenado para la celebración de la eucaristía y administración de los sacramentos. Sacerdote. (V. sacerdocio.)

presbítero

(pɾes'βiteɾo)
sustantivo masculino
hombre que ha recibido órdenes sacerdotales mayores un presbítero de la iglesia ortodoxa
Sinónimos

presbítero

sustantivo masculino
Traducciones

presbítero

presbitero

presbítero

/a SM/Fpriest
Ejemplos ?
El día siguiente fué de gran alboroto para el vecindario del Cuzco, porque en la puerta de la Catedral apareció fijado este cartelón:— «Téngase por pública excomulgada a Antonia Peñaranda, mujer de don Pedro Echevarría, por inobediente a los preceptos de Nuestra Santa Madre Iglesia, y por el desacato de haber tratado mal de palabras al señor doctor »don Juan José de la Concepción de Rivadeneira, y porque con sus gritos desacató también al doctor don José Soto, presbítero, que estaba actualmente celebrando el Santo Sacrificio.— Nadie sea osado á quitar este papel, bajo pena de excomunión».
A la conversión de los naturales a nuestra santa fe e creencia ha mucho ayudado con su dotrina e predicación el bachiller en teología Rodrigo González, clérigo presbítero, hermano de don Diego de Carmona, deán de la Santa Iglesia de Sevilla, como últimamente escrebí a V.
Los testigos presentados fueron Juan Rodríguez de Leiva, cura y Vicario del Asiento Minero; el presbítero Juan Gómez, clérigo beneficiado del Asiento de Yazus y Chaparra, pertenecientes al mismo asiento de Zaruma; Diego López residente en el Asiento y vecino de Loja; y Francisco Martínez Maldonado, vecino de la ciudad de Loja y residente en el Asiento de Minas de Zaruma.
Item declaro y mando que a sebastián Gómez, clérigo presbítero, se le den cincuenta pesos de tipuzque, porque me ha servido así a mi persona como en los peitos que se han tratado por nuestra Iglesia e Obispado de Mechuacán.
Como testigo apareció Melchor Nieto, Presbítero, beneficiado del pueblo de Cañaribamba, quien declaró ser verdad todo lo que afirmaba el Cacique y añadió: "Porque vuelven muchos de ellos enfermos por haber mudado temple y con la fragosidad de los caminos en que pasan muchas miserias, especialmente en tiempo de invierno".
Después de Eusebio, obispo de la iglesia de Cesarea, Jerónimo, presbítero conocido en todo el orbe, Próspero, varón religioso, y Víctor Tonense, obispo de la iglesia africana, de los cuales se ssabe que compusieron, con brevedad y cuidado sumos, la historia de casi todos los pueblos, extendieron hasta nuestra edad la serie de los años y transmitieron a nuestro conocimiento lo que aconteció en el mundo, nosotros, con la ayuda de Nuestro Señor Jesucristo, hemos procurado legar a la posteridad, con brevedad de estilo, el conocimiento de los hechos acontecidos en nuestros tiempos, que en parte vimos con nuestros propios ojos y en parte conocimos por el relato de amigos.
En ellos, sólo encuentro referencias, en efecto, relativas al presbítero Blas Coronel, cerrolarguense, que ocupaba una alta posición eclesiástica en Cochabamba, allá por 1885 y al español Manuel Rodríguez Magariños, general y prócer de aquél país, que yo me permito considerar con mucho de uruguayo porque aquí pasó sus años de juventud y, como Álvarez de Arenales, aquí se hizo hombre de campo (manejaba las Estancias de D.
De Zas (Alcalde Ordinario de este Departamento); Manuel Durán; Román Cortés; José María Plá; José Luis de la Peña (Párroco de Mercedes); Pedro Pablo Vidal (Presbítero); José Agustín Vidal; Juan Gallardo; Ildefonso Champagne (Juez de Paz); José I.
El primer testigo, Juan Gómez, clérigo presbítero, declara en esta ocasión, que residía en el Cerro desde hacía veinte y seis años y durante este tiempo, es decir, desde 1563, conocía que se trabajaban las minas.
Como hemos visto anteriormente, este sacerdote residió en Zaruma desde 1565. En compañía del Presbítero Juan Rodríguez de Leiva, lo hallamos presente en Zaruma en 1588 y 1589.
e a lo s señores Presidentes e Oidores de su Real Consejo de Indias, en nombre de Pedro de Valdivia, gobernador e capitán general en su cesáreo nombre en estas provincias, dichas y nombradas por él de la Nueva Extremadura, como descubridor y primero poblador, conquistador, repartidor e sustentador dellas, e con su poder el reverendo padre Bachiller en teología Rodrigo González, clérigo presbítero, e Alonso de Aguilera, tenido y estimado por caballero fijodalgo, cuando Dios sea servido de los llevar en salvamento a España y Corte de S.
Aquí viene bien lo que decía San Jerónimo al clérigo Nepociano: «Lee a menudo las divinas Escrituras; más aún, no se te caiga nunca de las manos la sagrada lectura; aprende lo que debes enseñar...; la predicación del presbítero debe estar sazonada con la lección de las Escrituras»(20), y concuerda la opinión de San Gregorio Magno, que ha descrito como nadie los deberes de los pastores de la Iglesia: «Es necesario —dice— que los que se dedican al ministerio de la predicación no se aparten del estudio de los libros santos»(21).