prelado


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prelado

(Del lat. praelatus, puesto delante.)
1. s. m. RELIGIÓN Superior eclesiástico constituido en una de las dignidades de la Iglesia, como abad, obispo o arzobispo.
2. s. RELIGIÓN Superior de un convento o comunidad religiosa.
3. prelado consistorial RELIGIÓN Superior de canónigos o monjes que se provee por el consistorio del papa.
4. prelado doméstico RELIGIÓN Eclesiástico que asiste y acompaña al Papa.

prelado -da

 
m. f. catol. Superior de un convento o comunidad eclesiástica.
m. catol. Superior eclesiástico constituido en una de las dignidades de la Iglesia, como abad, obispo, etc.
Sinónimos

prelado

sustantivo masculino
Traducciones

prelado

prelado

prelado

Prälat

prelado

prélat

prelado

prelaat

prelado

Prałat

prelado

主教

prelado

主教

prelado

Prelát

prelado

Prælat

prelado

prelat

prelado

SMprelate
Ejemplos ?
112.- El dicho Libro formará y hará cada prelado de su diócesis por ante el Escribano de su Iglesia Catedral...
“ Juráis que esta Provincia por derecho debe ser un estado libre, soberano e independiente y que debe ser reprobada toda adección, sujección y obediencia al Rey, Reyna, Príncipe, Princesa, Emperador y Gobierno Español y a todo otro poder Extranjero cualquiera que sea y que ningún príncipe Extranjero persona Prelado, Estado potentado tienen ni deberá tener Jurisdicción alguna superioridad preeminencia autoridad no otro poder en qualquiera materia Sibil Eclesiástica dentro de esta Provincia esepto la autoridad que es o puede ser conferida por el Congreso General de las Provincias unidas?
¡Pero la historia contada a los clérigos, es una burla digna del impío Voltaire! El prelado iba, sin duda, a discurrir sobre los hombres de la Enciclopedia.
señor Gobernador de Cádiz, bajo su firma ha dirigido, con fecha 28 de febrero último a nuestro ilustrísimo Prelado, incluyéndole las proclamas de la Junta Superior de aquella ciudad a la América española, firmadas por sus Secretarios son documentos irrefragables con carácter de circulares a las autoridades de estas Provincias, que no deben dejar duda de la situación de la metrópoli, de la legitimidad del gobierno soberano, y del espíritu de nuestros hermanos, como lo evidencia su lectura.
Y el albañil se mantuvo en el aire, patidifuso y pluscuamperfecto como el alma de Garibay, esperando el regreso del lego dominico. — ¡A buenas horas, mangas verdes!- dijo el prelado.
Y que nuestro santo paisano acató y sigue acatando la imposición de su prelado, lo comprueba el que, ni por bufonada, se ha hablado de milagros prodigiosos por él realizados después del año 1640.
Agregan que, por vía de reprimenda, cuando descendió del pulpito le dijo su prelado: Nunca, nunca encontraré, por mucho que me convenga, un mentecato que tenga las pretensiones de usté.
¿Juráis q.e esta Provincia p.r derecho deveser un estado libre soberano e independiente y q.e deve ser reprobada toda adección sujección y obediencia al Rey, Reyna, Príncipe, Princesa, Emperador y Gobierno Español y atodo otro poder Extrangero cualquiera q.e sea y q.e ningún príncipe Extrangero persona Prelado, Estado potentado tienen ni deverá tener Jurisdicción alguna superioridad preminencia autoridad no otro poder en cualquiera materia sibil Eclesiástica dentro de esta Probincia esepto la autoridad y poder q.e es opuede ser conferida p.r el Congreso G.ral de las Probincias unidas?
Las damas suspiraron: Sólo permaneció muda y serena Doña Margarita: Su corazón de princesa le decía que para mi altivez era lo mismo compadecerme que humillarme. El prelado continuó: —Ahora que forzosamente ha de tener algún descanso, debía escribir un libro de su vida.
El prelado, apoyando en mi hombro una mano blanca, llena de hoyos, se dignó esclarecer su ironía: —Los dos comemos en la mesa del Rey, y en ella el ayuno es forzoso.
Labastida, diciendole por escrito que no le pedia su opinion como teólogo o canonista, sino como persona muy versada en la historia ecclesiástica del país, y añadía "que se lo rogaba como amigo y se lo mandaba como prelado".
Hubo breves momentos de silencio, y un señor obispo que estaba presente, murmuró en voz baja: —Dios Nuestro Señor ha permitido que conserve la mano derecha, que es la de la pluma y la de la espada. Las palabras del prelado, movieron un murmullo de admiración entre las damas.