predicador

predicador, a

1. adj./ s. Que predica.
2. s. RELIGIÓN Persona que predica con el evangelio la palabra divina los fieles escuchaban con atención las palabras del predicador.

predicador, -ra

 
adj.-s. Que predica.
fam.Díc. del que siempre habla o reprende con tono enfático.
m. rel. Orador sagrado.

predicador, -ra

(pɾeðika'ðoɾ, -ɾa)
abreviación
persona que enseña una doctrina religiosa un sacerdote predicador

predicador, -ra


sustantivo masculino-femenino
persona que enseña una doctrina religiosa un predicador protestante
Traducciones

predicador

Prediger

predicador

preacher

predicador

prediker

predicador

pregador

predicador

kazatel

predicador

prædikant

predicador

המטיף

predicador

설교자

predicador

/a SM/Fpreacher
Ejemplos ?
Es un maravilloso retrato. ¿Quién es el que está supuesto a articular los anhelos y las aspiraciones de las personas más que el predicador?
Eso de que el predicador llamase al huerto Gethsemaní, y no Josemaní, lo atribuyeron los huachanos á lapsus linguee muy disculpable en un fraile forastero.
De alguna manera el predicador debe tener un tipo de fuego cerrado en sus huesos, y donde quiera que esté la injusticia él debe decirla.
Y viniendo él con la cruz y agua bendita, después de haber sobre él cantado, el señor mi amo, puestas las manos al cielo y los ojos que casi nada se le parecía sino un poco de blanco, comienza una oración no menos larga que devota, con la cual hizo llorar a toda la gente como suelen hazer en los sermones de Pasión, de predicador y auditorio devoto, suplicando a Nuestro Señor, pues no quería la muerte del pecador, sino su vida y arrepentimiento, que aquel encaminado por el demonio y persuadido de la muerte y pecado, le quisiese perdonar y dar vida y salud, para que se arrepintiese y confesase sus pecados.
El predicador, que era un pozo de sabiduría, después de un exordio eá que afirmó, bajo la honrada palabra de fe de no recuerdo qué autores, que las suras del Koran son seis mil seis- cientas sesenta y seis, y que las palabras de Cristo Eli Eli lamma sabachtani pertenecen á la lengua mava, y no al idioma hebreo, ni al asirlo, ni al sánscrito, ni al caldeo, entró de lleno en el tuétano de la Pasión.
Nq hace aún medio siglo que, en Paita y otros pueblos del departamento de Piura, ponían en la cruz al mancebo más gallardo del lugar, y cuentan que una vez interrumpió éste al predicador, diciendo: —Mande su paternidad que se vaya la bendita Magdale- na, porque me está haciendo cosquillas.
Y lo de menos hubiera sido para mí semejante alarde de prodigalidad, y hasta el acostumbrarme a ver sin admiración cómo mi tío y el predicador engullían cuanto les ponían por delante; pero lo terrible fue que me obligó a hacer lo mismo que ellos la implacable oficiosidad de mi cara tía.
Compramos avellanas, peras, cerezas y rosquillas en todos los puestos de la romería; convidámonos recíprocamente la familia, el exclaustrado y yo; vi un desafío a los bolos entre mozos del lugar y otros tantos forasteros; oí los «¡vivas!» que nos echaron dos danzantes, encaramándose unos sobre otros hasta formar lo que ellos llaman castillo, y los que también hubo para las demás personas que les habían dado dinero; y volvimos a casa al anochecer, despidiendo al predicador después de haber tomado chocolate y agua de limón todos juntos, como si no hubiéramos comido al medio día.
ivía en Sevilla, hará más de dos siglos, un clérigo tan sabio en Teología y tan gran predicador, que era el pasmo y la gloria de la ciudad, y tan afable con sus iguales, tan modesto con los superiores y tan llano y caritativo con la gente menuda, que se había ganado la voluntad de todo el mundo.
El obispo de Málaga más de cien años ha era un varón lleno de saber y virtudes y predicador elocuentísimo. Tenía además tan alegre y suave condición y tanta afabilidad y llaneza en su trato que, lejos de enojarse, gustaba de que sus familiares discutiesen con él y hasta le embromasen.
Allí están también los perros puros, los de san Humberto el cazador, el de santo Domingo de Guzmán con su antorcha en la boca, el de san Roque, de quien decía un predicador señalando a su imagen: ¡Allí le tenéis a san Roque, con su perrito y todo!
Las gentes iban a escuchar al predicador, y Juan fue con ellas; las acompañó en el canto de los sagrados himnos, y oyó la voz del Señor; le parecía estar en la iglesia donde había sido bautizado y donde había cantado los salmos al lado de su padre.