príapo

príapo

 
m. Falo, miembro viril en erección.

Príapo (Príapos)

 
mit. Dios griego de la generación y de la fertilidad de la naturaleza, hijo de Dionisos y de Afrodita.
Ejemplos ?
Un asilo buscaban, cuando en nuestro hemisferio se fundaban diversas religiosas monacales, y entre ellas, por gozar la vita bona, se refugió el dios Príapo en persona.
Más de un pasaje de la Catilinaria o de la oración contra Verres, la égloga entera de Alexis y Coridón, la oda burlesca a Príapo y otros cien trozos de aquellos órganos del buen gusto romano hubieran provocado gestos de hastío y de indignación, no precisamente en nuestra moderna sociedad, pero aun en el siglo de Luis XIV, más aproximado a ellos que nosotros.
Me sorprende la bailarina que agita los brazos a compás, por el arte insinuante, con que tuerce su cuerpo lascivo; y no se hable de mí que me inflamo por la menor causa, póngase ante ella Hipólito, y se convertirá en Príapo.
Y si adoran y tributan culto a todas las estrellas, porque están contenidas en Júpiter, a quien reverencian, con este atajo pudieran en él solo venerar a todos, pues así ninguna se enojara, pues que, en sólo Júpiter se rogaba a todas, y ninguna era despreciada; mas adorando a unas se daría justa causa a otras de enojarse por ser adoradas las cuales son muchas más, sin comparación, mayormente cuando estando ellas resplandecientes desde su elevado asiento, se les prefiera hasta el mismo Príapo desnudo y torpemente armado.
De Querea, tribuno de los soldados, se decía que por ser el tono de la voz lánguido y débil, se hacía sospechoso: a éste, siempre que pedía el nombre, se le daba Cayo, unas veces el de Venus, y otras el de Príapo, notando de afeminado al que manejaba las armas.
El príapo, la porra, y el chorizo :El rábano, la pija, y el badajo; :Picha y ciruela en Español castizo :Son sinónimos todos del Carajo.
El dios Príapo al momento vio que este monacal levantamiento sus fuerzas desairaba, pues más que él cualquier fraile trabajaba, y por miedo a los rudos empujones de tales campeones, abandonarlos luego pensó, tomando las de Villadiego.
Así que esto las madres conocieron, por el maligno a Príapo tuvieron, que, después de gozarlas, enviaba el Señor a castigarlas; con que, dando al olvido los méritos del dios antecedentes, después de que le hubieron despedido quisieron, penitentes, de su buen confesor aconsejadas, sólo por éste ser refociladas.
¿Diremos, acaso, que el motivo de esta catástrofe dimanó de haberse enojado con justa causa la Felicidad por haberla convidado tan tarde y por no honrarla, sino para afrentarla, con especialidad viendo que juntamente con ella tributaban rendidos cultos a Príapo y a Cloacina, al Pavor y a la Palidez, a la Fiebre y a los demás, no dioses que se debían adorar, sino vicios de los que adoraban?
Príapo, despachado, se marchó a la mansión de un purpurado de geniazo severo, donde entrar pretendió de limosnero. El señor cardenal, con mil dolencias se hallaba, de sus obras consecuencias, con tres partes de un siglo envejecido y en la cama impedido, cuando sus pajes en la alcoba entraron y al pretendiente dios le presentaron.
En tanto, el cardenal, que estaba a solas con Príapo, sintió que se estiraba el cutis arrugado de su bolas y que se le inflamaba tanto su débil pieza, que enderezó la prepucial cabeza.
Hallóse, finalmente, como nuevo y, echándole al mancebo una ardiente ojeada, saltó del lecho, la camisa alzada, cerró la puerta y atacó furioso a Príapo a traición, que, valeroso, vio que era, en tal apuro, descubrirse el remedio más seguro.