postrimero


También se encuentra en: Sinónimos.

postrimero, a

adj. Que es el último en una lista o serie. postrero

postrimero -ra

 
adj. Postrero (último).
Sinónimos

postrimero

, postrimera
Ejemplos ?
Bastami dir con voce inferma, e cheta Yo te ví un tiempo, y ya verte no espero, O d' ogni mio pensier ultima meta! Este será el acento postrimero, Con cui fuor sen' andrá l' alma infelice, Fili, por verte, y por no verte muero.
157 Segunt que se fazen el viso más fiero los que entran en juego llamado palestra, en quanto son dentro su saña se muestra, mas fuera se ríen como de primero, así fazen muchos en lo postrimero los ínclitos reyes e grandes señores: buelven en gozo sus muchos rigores e nunca el enojo les es duradero.
Hoy en mi yermo espirita no existe Bse incesante sueno de ventura; Ya el mustio tronco de mi vida triste Lo hd desgarrado el rayo de tristura. Llegu6 al instante postrimero amiga,
¡Tú, de estrellas coronada, Del ardiente sol vestida, Y de la luna calzada, Tan triste y tan dolorida Por raza tan condenada! ¡Tú llorando, Madre mía, Cuando una lágrima tuya El mundo rescataría, Cuando el tiempo le concluya En el postrimero día!
Mas, mientras llega el postrimero día, de tus justicias el rigor tremendo tal vez recuerdos suyos nos envía: como cuando al ruinoso terremoto mandas, que desalado de repente llega con sordo subterráneo estruendo, cubriendo el alma de pavor ignoto: el suelo como el mar se hunde y levanta; el polvo entenebrece el aire todo; de la cima a la planta, cual gigante beodo, tiembla y vacila la encumbrada torre; huye del muro y suspendido techo y a las plazas y campos rauda corre, en confuso tropel, la triste gente, que, de espanto amarilla, y con rápida mano hiriendo el pecho, dobla en tierra la trémula rodilla: O como cuando sueles recorrer los espacios celestiales en tu ligero reluciente coche que arrebatan sonantes vendavales, tus alados prestísimos corceles.
Hombres sin religión, hombres impíos que, impasibles y fríos, con siniestra sonrisa desdeñosa vais echando revueltos en la fosa los rígidos cadáveres sombríos, ¿por ventura esperáis que, más piadosa, conservará la suerte vuestra memoria al siglo venidero? ¿pensáis, quizá, pensáis que es tierra inerte lo que cubre ese asilo postrimero?
La yerba borra lo que fue sendero; y estas desiertas soledades cubre (¡miserable sudario postrimero!), ya con su nieve enero, ya, con sus hojas pálidas octubre.
Tal vez no dista el instante de mi vida postrimero, que a comparecer me lleve ante el tribunal supremo: ya me parece que triste y turbado te contemplo, al ser forzoso testigo contra tan querido reo: ya te oigo en mi larga vida contar apenas, gimiendo, uno o dos actos virtuosos entre mil actos perversos.
Y era también el término llegado Del brío y del poder de aquella gente, Y al postrimero Rey había tocado El sitial de las razas del Oriente.
¡Ay! No arrullan su sueño postrimero, Como soñó en la tarde de su vida, Los ecos de las patrias arboledas! Allá duerme el guerrero, De extraños vientos al rumor profundo: Los vientos de la historia, Que lloran las catástrofes del mundo; Y acaso siente en la callada noche Pasar en negra y lastimera tropa, Fantasmas de los pueblos oprimidos, ¡Espectros de los mártires de Europa!
Debo insertar aquí lo escrito en el Evangelio de San Mateo acerca de la división que se hará de los buenos y de los malos en el rigurosísimo y postrimero juicio de Cristo: «Cuando -dice- viniere el Hijo del Hombre con toda su majestad, acompañado de todos los ángeles, entonces se sentará en su trono real, y se congregarán ante su presencia todas las gentes: Él apartará a los unos de los Otros, como suele apartar el pastor las ovejas de los cabritos, y pondrá las ovejas a su diestra y los cabritos a la siniestra.
Cifra en que el fogoso artista su cariño formuló, fue el suspiro postrimero que exhaló su corazón; porque el arte es un amigo benigno y consolador, que paga con un instante muchos años de aflicción; es un suave y encantado y aromático licor que el brío rejuvenece de la perdida ilusión, que provoca el entusiasmo, la esperanza y el amor, y vuelve a encender el fuego de la fe que se apagó; es un bálsamo escondido del ánima en un rincón, que cicatriza las llagas que la desventura abrió.