postrer


También se encuentra en: Sinónimos.

postrer

(Apócope de postrero.)
adj. Postrero [en todas sus acepciones] postrer suspiro.

postrer

 
adj. Apóc. de postrero. Ús. solo delante de sustantivos masculinos.

postrer

(pos'tɾeɾ)
abreviación
apócope de "postrero" la postrer edición de una enciclopedia
Traducciones

postrer

ADJ = postrero
Ejemplos ?
Los ojos con pavor clavó en la puerta Trémulo el corazon, roto el aliento En la boca entreabierta, Sin fé esperando su postrer momento.
que tengo doscientos hombres en la tierra, que cada uno me cuesta, puesto aquí, más de mill pesos; porque por lo que me prestaron los mercaderes cuando yo vine, pagó sesenta mill pesos de oro, y por lo que trajo el capitán, así de gasto de la gente, como del navío de Lucas Martínez, debo ciento y diez mill pesos, y del postrer navío que trajo el capitán Juan Baptista...
aura de fuego y de placer respiro; confuso me estremezco: ¡ay! mi beso recibe... yo fallezco... Recibe, amada mi postrer suspiro.
En mis tiempos de chiquilla, al venir a casa el chocolatero (entonces se molía el chocolate a brazo y nos tomábamos, desleídas en la jícara del caracas, gotas de humano sudor), concluida la elaboración de la molienda, y en espera yo de los obsequios de última hora que en casos tales no se regatean a los niños, recuerdo que el buen artesano se pasaba el dorso de la mano por la húmeda frente, suspiraba como quien exhala el postrer aliento, y me decía: «Espera, espera..., que te voy a hacer dos conchitas y un don Juan Boina de chocolate».
Consagró la postrer mirada a las imágenes, cuyas vestiduras, al reflejo de la lámpara colgada de la techumbre y a la flava luz de dos altos blandones fijos en las andas, destellaban oro y colores, y, sin hacer genuflexión ni acatamiento alguno, pasó la verja.
IV -Tus palabras- exclamo el caudillo- permanecerán grabadas en mi memoria, como el postrer adiós de mi moribunda madre, como el primer juramento de amor de mi adorada Siannah; pero antes de separarnos, quizás para siempre; antes que vuelvas a remontar el vuelo para ocultarte al os ojos de los hombres en la escarpada cumbre de tu roca solitaria, dime, si te es posible o si el secreto de tu existencia puede ser conocido por un miserable mortal: ¿Quien eres tu?
na pobre anciana estaba sentada una noche sola en su cuarto en una gran ciudad, pensando que había perdido primero a su marido, después sus dos hijos; luego todos sus parientes unos después de otros y por último que acababa de morir su postrer amigo y quedaba abandonada y sola en el mundo.
Turey, separándose del cortejo, echó a caminar en torno de la hoguera para buscar el lugar más bajo y entrar en ella. Se acercó a mí. Yo iba a recibir su postrer saludo... ¡Horror!...
Y cuando una mano poderosa y benéfica de quien sabe mejor que los aduladores de las naciones lo que nos falta que andar, nos anima señalándonos gloriosos ejemplos, cuando una Reina ilustre y un Monarca bien intencionado tratan los primeros de llevarnos a la posible perfección, retardada, acaso, no por culpa de sus excelsos antecesores, sino tal vez por la sucesión de revoluciones desgraciadas que han afligido siempre nuestro país, en esta ocasión, ¿no se nos permitirá tampoco proclamar esta luminosa verdad, que un español fiel vierte en cooperación de los altos fines de sus Reyes? ¿No se nos permitirá tampoco rendir este postrer homenaje a la verdad?
abia en uno de los planetas que giran en torno de la estrella llamada Sirio, un mozo de mucho talento, á quien tuve la honra de conocer en el postrer viaje que hizo á nuestro mezquino hormiguero.
Conmovido él también, ahora, miraba don Nicolás Palmerini, italiano de nacimiento, pero argentino de corazón, al viejo Mateo; veía allá, por el campo, suyo hoy, adquirido por su trabajo, a sus hijos manejando con vigor y destreza el arado y la rastra; y sentía que entre ellos, generación nueva de la Pampa, y el viejo aquél, postrer representante de las que fueron, no era él más que un eslabón extraño, quizá, pero de sólido metal, en la cadena sin fin de esa humanidad.
Más feliz y adelantado en esto que la vieja Europa, el Perú abolió el cargo de verdugo titular con el postrer grano de pólvora quemado en el campo de Ayacucho.