posarse

posarse

(po'saɾse)
verbo pronominal
1. detenerse un ave o insecto con suavidad en un lugar luego de volar Un jilguero se posó en mi ventana.
2. depositarse partículas en suspensión sobre una superficie El polvo se posa sobre los muebles.
Traducciones

posarse

perch, sit, settle, to perch, alight, lodge, pose

posarse

setzen
Ejemplos ?
Y una hora después, cuando todos ellos, en una de las concavidades de las rocas, apiñábanse los unos contra los otros para mejor resguardarse del viento huracanado y del frío intolerable, sintió Antonio posarse suave una mano sobre su hombro y escuchó una voz susurrante, la voz de Pedro el Áncora, que le decía a la vez que ceñíale al cuello el escapulario que para él bordara la hija del señor Paco el Levantino: -Tómalo, que es tuyo.
Sin cumplido o miramiento, sin detenerse un momento, con aire envarado y grave fue a posarse en mi portal, en un pálido busto de Palas que hay encima del umbral; fue, posóse y nada más.
Se arremolinan en bandadas; se dispersan como pétalos de rosa que se deshojase en el aire; giran, febricitantes de amor, para posarse luego donde quiera que agonicen los mortales.
Mas no es digna De ti, señora, la mezquina ofrenda De un corazón que otro recuerdo mancha; Y aunque de nuevo ruja Y eleve en mí su indómita cabeza La ronca tempestad que va conmigo, Yo te amaré, pero en silencio siempre, Y tu imagen vendrá consoladora A posarse en mi umbral, ora desierto.
Allí quedarán hechas piltrafas sus ganas de sentirse emperadores, de creerse mandamases del negocio ajeno, de posarse en los cubículos de las discordias, de apreciarse retrato entre los mustios que cayeron en los crédulos escaños de su insolencia.
Su mirada, cargada de melancólica dulzura, volvió a posarse, complacida, sobre el arco encalado que se abría sobre una callejuela techada y tan estrecha que parecía un túnel enfardado de sombras azules.
Y tanto hubo de martillar el Borricote, que al fin decidióse aquélla a darle gusto, y todavía no había acabado Antoñuelo de ver a Rosarito vestida de largo, cuando sintiendo más hondo que ningún día el espolazo del deseo, fuese a su casa y penetró en la carnicería, donde su ilustre progenitor, repatingado en su gran sillón de aneas, desabrochado el pantalón, del que pugnaba por salírsele el crecidísimo abdomen; desabrochado el cuello de la camisa, que dejaba ver la garganta corta y apoplética, y oseandose a manotadas las moscas que interrumpían su sueño al posarse en su cabeza monda y lironda, vengábase del madrugón de todos los días dormitando en el a la sazón solitario establecimiento.
Apenas había tenido tiempo de cambiar con los bellos ojos de Alina la última mirada, al partir el carruaje que llevaba a las dos amigas, cuando una mano vino a posarse familiarmente en su hombro.
Va a posarse en la cresta de una roca, batida por las ondas y los vientos, ¡Allá donde se queja la ribera con amargo lamento porque sintió pasar planta extranjera y no sintió tronar el escarmiento!
Las avecitas rumorosas revoloteaban entre los rizos de su protectora y le acariciaban la frente con el vientecillo que levantaban al volar, y bajaban después a posarse en el borde de la copa, en cuyo líquido sumergían la lengua aguda y prolongada como el pistilo de las flores de que se alimentan.
En eso se encontraba, cuando su mirada fue a posarse en una joven que también aguardaba en la formación el momento de adquirir los boletos.
Mientras tanto, el mosquito se entretenía zumbando y dando vueltas y más vueltas alrededor de su cabeza. Por fin, volvió a posarse y observó: --¿Supongo que no te querrías quedar sin nombre?