Ejemplos ?
MARGARITA No puede ser. POSADERA Miradlo. MARGARITA ¡Dios clemente, partió sin mi! POSADERA Yo me creí, señora, que erais de su partida sabedora.
Gritó la posadera, entró la gente, se murmuró la historia comentada por el curioso vulgo maldiciente, y cuando en si volvió la desdichada, sólo encontró a su lado un hidalgo, que acaso acompañado de su mujer viajaba, quien, viendo su hermosura, condolida guardarla quiso la honra con la vida.
Se calló, buscando con los ojos a un público a su alrededor, pues, en su efervescencia, el farmacéutico se había creído por un momento en pleno consejo municipal. Pero la posadera ya no le escuchaba, prestaba atención a un ruidq de ruedas lejano.
No hay cabeza que dé indicios de peine, ni corpiño de muchacha que tenga broche con broche, ni posadera de varón que carezca de ventana.
Pero la posadera le escuchaba a medias, pues, como él, estaba apenada, ya que el señor Lheureux acababa de abrir las «Favorites du Commerce», a Hivert, que gozaba de gran reputación como recadero, exigía un aumento de sueldo y amenazaba con pasarse ua la competencia».
-Calla, le dijo la posadera, muchos temerarios han perdido ya la vida, y sería lástima que esos hermosos ojos no volvieran a ver la luz más.
Al cabo de dos días de camino, al despertar la niña una mañana de una posada en una alcoba, vino al ruido de su voz una villana, y a tal punto entre dama y posadera diálogo se entabló de esta manera: POSADERA Dios guarde a su merced.
Su salud le daba, tal vez, el aspecto de una bella joven posadera, «pero esto no podía ser un defecto a los ojos de Rogron», dijo la hermosa señora de Tiphaine.
A la entrada del bosque hay un prado, y en el borde del prado una pequeña posada solitaria que en aquella época estaba a cargo de una posadera a la que llamaban Tibbie Faw, y allí el pobre Steenie pidió media pinta de brandy, porque no había tomado ningún refrigerio en todo el día.
¡Hermoso día! MARGARITA ¡Él os proteja, madre! ¿Tenéis hora? POSADERA No parece que sois madrugadora. MARGARITA Pues, ¿qué hora es?
POSADERA Es casi mediodía. MARGARITA ¡Mediodía! POSADERA ¿Queréis el desayuno? MARGARITA Sí; mas hacedme la bondad primero de decirle la hora al compañero, que tiene el sueño a fe bien importuno.
POSADERA Pero, ¿de quién habláis? MARGARITA Del caballero que ocupa ese otro cuarto. POSADERA No hay ninguno. MARGARITA ¿Cómo no?