posa


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posa

1. s. f. Toque de campanas por los difuntos.
2. RELIGIÓN Parada hecha por el clero que acompaña a un entierro para cantar el responso.

posa

 
f. liturg. Clamor de campanas por los difuntos.
Ejemplos ?
Deja a la luna verme, con luz tranquila y suave; deja que el alba envíe su resplandor fugaz; deja gemir al viento, con su murmullo grave; y si desciende y posa sobre mi cruz un ave, deja que el ave entone su cántico de paz.
(De afuera: ¡ríndete, bandido!) (Viendo en torno suyo.) ¡Ah, todos muertos; ¡pero mientras haya hambre e injusticia, la Revolución continuará en pie! (Se desabrocha la camisa y posa la mano sobre el pecho.); ¡Matadme!
-Por ese lugar ha de aparecer como un águila luminosa el quinto sol, el nacido de NANAHUATZIN, el humilde nopal de tunas rojas, y ese será el signo de tu imperio de luz. Un nopal lleno de tunas sobre el que se posa un águila.
es un medio soberbio para que un abogadillo de Hannover pueda hacerse oír en Alemania fuera de su pequeño barrio y, elevando así la « realidad » de su propia persona, lograr de manera retroactiva ser reconocido en su terruño y desempeñar el papel del Mirabeau de Hannover bajo la protección de « Prusia ».) Lassalle quiso desempeñar el papel del marqués de Posa del proletariado con Felipe II Marqués de Posa y Felipe II, personajes del drama de Schiller Don Carlos.
Un crujir de seda, un espejear de reflejos de tafetán tornasol, el avance de un pie breve, de un chapín aristocrático... La mujer brincó ligeramente, con graciosa agilidad de paloma que se posa, y, sumisa y callada, esperó nuevo mandato.
Dixe yo a ella: «Homílome bella.» Dis: «Tú que bien corres, aquí non te engorres, anda tu jornada.» Yo l’ dixe: «Frío tengo, e por eso vengo a vos, fermosura, quered por mesura hoy darme posada.» Díxome la moza: «Pariente, mi choça el que en ella posa conmigo desposa e dam’ grand soldada.» Yo l’ dixe: «De grado, mas soy casado aquí en Ferreros; darvos he, amada».
Ilumíname para que pueda dar consuelo a esta desgraciada. (Posa las manos con dulzura en la cabeza inclinada de Marta.) MARTA (Con amargura.) ¡Cuánto sufro!
Allá, en las cumbres de las sierras hoscas, allá, en las cimas de las sierras bravas; en la mansión de las quietudes grandes, en la región de las silbantes águilas, donde se borra del vivir la idea, donde se posa la absoluta calma, su nido asientan los silencios grandes, el tiempo pliega sus gigantes alas y el espíritu atento siente flotar en derredor la nada...; allá, en las crestas de los riscos negros, cerca del vientre de las nubes pardas, donde la mano que los rayos forja las detonantes tempestades fragua, allí vivía el montaraz cabrero su tenebrosa vida solitaria, melancólico Adán de un paraíso sin Eva y sin manzanas...
Ved cómo las fieras nos siguen y obedecen, ved el cóndor y el puma que nos acompañan y respetan, ved el indi, el ave sagrada, que se posa voluntaria en mi mano.
Tal era su celeste intención y, para hacer más cómodo el recipiente, empieza a abrirlo con sus dos manos con toda su fuerza. Se acomoda, empuja, un trozo de cagada se posa en el santuario donde el amor mismo no hubiera rehusado tener un templo.
Continúa el itinerario aéreo, volando sobre las ruinas de grandes ciudades que se levantaron a orillas del caudaloso Danubio, ciudades que nuestra época no conoce aún; pero aquí y allá -sobre lugares ricos en recuerdos que algún día saldrán del seno del tiempo- se posa la caravana para reemprender muy pronto el vuelo.
Y sobre esa montaña única que alza su frente titánica, envuelta en su fría túnica como una visión satánica. Posa tu vuelo magnífico, y con acento despótico maldice y truena terrífico contra todo lo estrambótico.