pos-

pos-

pref. Componente de palabra procedente del lat. post, que significa detrás, después posguerra. post-

pos-

 
Prefijo procedente del l. post, detrás, después de; posponer. Suele escribirse pos- cuando sigue consonante.
Ús. como adv. con igual significación en la loc. adv. en pos.

pos-

(pos-)
prefijo
ver post
Ejemplos ?
-Pos peor te pones tú, chavó, cuando te subes a la bolina, que le metes siempre a uno por los ojos no esa nariz, sino ese acordeón que Dios te puso en la cara.
-Pos lo que ha conseguío además de aliviarse de eso amargo que tú dices...
¿Y qué le ha jecho al Garabato? -Pos cuasi na, cortarle el hipo de una puñalá trapera de las que están pidiendo a voces el Santolio.
-¡Ah!, sí, ya sé quien usté dice. -Pos bien: ésa me da por él cuatro duros y yo no lo doy menos de cinco ni manque me frían en salsa de tomates.
Y a propósito de tomate..., ¿cómo está tu Don Rosa de Pitiminí? -Pos tan de pitiminí..., señora, usté lo ha dicho. -Pero ¿siguen esas relaciones?
na. -Güeno, pos siga usté su cuento...
-Pos ahí verá usté, a pesar de eso de la tos y del jarabe, el uno va ya cuasi caminito de la Audencia, y el otro cuasi caminito del Camposanto.
-Pos lo que yo te digo a ti es que el Niño del Altozano es siete veces más de ácana que Periquito el Manguela. -Y lo que te digo yo a ti también es que vale como catorce mil millones de veces más, en tos terrenos, el Periquito el Manguela que el Niño del Altozano.
-Pos diga usté, compadre, que lo que se le ha metío a usté en el corazón es un tempora deshecho, y si es asín, nos que sea lo que quiera un divé, y a la parroquia, a aprovechar lo que le quea de cuerda al reló, que no será mucha, que han sío ya muchas las horas y muchos los cuartos que ha dao en este valle de lágrimas.
-exclamó Paco, estrechándole la mano que aquél le tendía. -Pos no tiées que asustarte de naíta, ¡camará!, que tiées menos corazón que puée tener una paloma zurita.
Verificaron la orden; echaron llave a la puerta y en un momento se escurrió la chusma en pos del caballo del Juez cabizbajo y taciturno.
-Pos mire usté, a mí también, manque me llamo Enrique Córdoba y Córdoba, pa servir a ustedes, me dicen el de la Tinaja porque asín llamaban a mi bato, que en paz descanse, que era, y esto sea dicho sin agraviar a nadie, un gachó que valía por quince mil y pico por lo valiente y lo garboso que era y por lo que chanelaban sus güesos.