posó

posó

s. m. INDUMENTARIA Y MODA Moño en forma de nudo grande, atravesado por dos o más alfileres, que se hacen las mujeres filipinas con el pelo en la parte posterior de la cabeza.
Ejemplos ?
Todo parecía dormir a la luminosa caricia de la luna, cuando escalando ágil la cañada se destacó a espaldas del lagar la silueta garrida de Toño el de Carambuco, un zagal de no más de veinte años, fuerte, elástico, cenceño, de semblante atezado, de ojos de fiero y franco mirar, de labios gruesos y de pelo bravío; pantalón de pana, rojo ceñidor, recios zapatones de baqueta, blanca camisa, amplio pañuelo azul a guisa de corbata; al hombro, la chaqueta de paño burdo, y en la mano, la indispensable escopeta. Posó el recién llegado una mirada ávida en la tapia del corral, y como si su mirada tuviese algo de mágicamente evocadora, apareció por encima del muro el torso arrogante de Rosario.
El de los Bigotes posó la imponente mirada en el recién llegado; un mohín de disgusto probó a Antonio una vez más las dificultades de su empresa, y -Oye, tú, Garabato -exclamó Currito encarándose con uno de sus amigos-, si viée el Tomatera dile que me aspere, que tengo que decirle una cosa que a dambos mos interesa; que yo voy a ver pa qué me quiere a mí este caballero.
El Gaviota posó sus ojos en el Áncora y vio brillar en su pecho un flamante escapulario, todo bordado de oro y lentejuelas, aquel que él esperaba ver sobre el suyo como prenda de amor.
Sintió revivir los pensamientos y la fe de su infancia, sus ojos brillaron, y su mano se posó sobre las teclas; el piano emitió un sonido como si saltara una cuerda.
«¡Cuando ya se me hace bastante difícil ser una sola persona como Dios manda!» Poco después, su mirada se posó en una cajita de cristal que había debajo de la mesa.
Se metió en el bolsillo la más grande de las varas recibidas de la vieja de la pierna rota, abrió la ventana, y, echando a volar por encima de la ciudad, se dirigió al palacio; allí se posó en un rincón, bajo la ventana del aposento de la princesa.
El que así hablaba era un zángano, que se posó sobre una de las flores del rosal del jardín de la casa de Francisco y comenzó a libar néctar.
Cayó Argentina en sus brazos, Dobló en su pecho la frente Y un beso, aunque puro ardiente En ella el conde posó, Y la niña no ofendida Mas cautelosa apartándose, De su buen padre, ausentándose El dulce nombre invocó.
Tres días anduvo por esos andurriales, sin encontrar ni vestigio de torre, y al cuarto se sentó, triste y desesperanzado, a la sombra de un árbol. Sucedió que al cabo de un rato vio llegar a una tortolita, la que se posó en las ramas del árbol.
En una de las embestidas resbaló el tenedor sobre el animal como si tuviera escama, y el capón, violentamente despedido, pareció querer tomar su vuelo como en sus tiempos más felices, y se posó en el mantel tranquilamente como pudiera en un palo de un gallinero.
El jilguero arrancó el vuelo, y tomándole la delantera se posó en una rama muy alta y comenzó a gorjear lo siguiente: :Lo que canta el jilguerito, :si quieres te lo diré: :canta que el niño que es malo :dichoso no puede ser.
qué piensa, qué hace; a dónde va; qué vestido lleva; qué flor adorna sus negros cabellos: todo esto ha llegado a ser el móvil único, el solo objeto de mi existencia. La joven mucama posó una mirada de conmiseración en el hombre que así hablaba.