porche

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porche

(Del cat. porxe.)
1. s. m. CONSTRUCCIÓN Entrada a un edificio protegida por un tejadillo sostenido por columnas.
2. CONSTRUCCIÓN Cobertizo o soportal.

porche

 
m. Soportal, cobertizo.
arq. Atrio (espacio cubierto).

porche

('poɾʧe)
sustantivo masculino
entrada o zona lateral de un edificio cubierta por un techo En el porche, los invitados aguardaban la llegada de los novios.
Sinónimos

porche

sustantivo masculino
Traducciones

porche

krytý vchod

porche

vindfang

porche

Vorbau

porche

kuisti

porche

entrée

porche

trijem

porche

ポーチ

porche

현관

porche

veranda

porche

vindfang

porche

ganek

porche

varanda

porche

veranda

porche

ชานบ้าน

porche

veranda

porche

cổng vòm

porche

门廊

porche

門廊

porche

SM
1. [de casa] → porch
2. (= soportal) → arcade
Ejemplos ?
Ni en los porches ni en los portales valía guarecerse, porque el viento y el agua los invadían; cada mochuelo se iba a su olivo; se cerraban puertas con estrépito; poco a poco se apagaban los ruidos de la ciudad industriosa, y los elementos desencadenados campaban por sus respetos, como ejército que hubiera tomado la plaza por asalto.
En 1616 comienza a funcionar como casa Ayuntamiento el edificio que hoy queda detrás de la Torre del Reloj sobre la carnecería “Los Porches”.
Todo el pueblo sale a las calles de la ciudad visitando los altares preparados en las salas y porches de las casas y al grito " ¿Quién causa tanta alegría?
El predominio del country blues, lo blanco y lo negro, desde Hank Williams hasta Leadbelly no tiene precedentes en la nueva música eléctrica. La steel guitar evoca las sombras de Black Ace en muchos porches del Sur.
En la década de los cincuenta, Gutiérrez Soto levantará en el barrio, así como en la Colonia Puerta de Hierro, la Cuesta de las Perdices y algún municipio de la periferia madrileña, varias casas que, como las de otros arquitectos, siguieron similares modelos, aunque de manera más modesta, lo que redundaría en una mayor modernidad gracias a la ausencia de pretensiones y a la perseguida falta de estilo en aras de la ansiada funcionalidad: viviendas con claridad volumétrica, amplios ventanales, a veces en secuencias repetitivas, y materiales simples, que a partir de un cuerpo focal se proyectan en el espacio circundante mediante alas a distinta altura, pabellones auxiliares, porches...
Otros pocos felices resultan visiones más o menos acomodadas de la arquitectura rural, caracterizadas por la alternancia del revoco y la piedra en fachadas, los porches con arquerías de medio punto en el polo opuesto a cómo se utilizan en el cercano hipódromo y las cubiertas inclinadas que pretenden una imagen de solidez y confortabilidad anclada en la tradición.
Paseando por sus calles se encuentran casas de principios y mediados del siglo XIX que conservan su estructura original; porches, cambras, terrazas, miradores, cuidados con esmero por sus vecinos.
En torno de dicho patio aparecen los diferentes edificios de tipo auxiliar: granja, establo, gallinero, porches… Las casas pertenecientes a las familias más acomodadas, evidentemente en relación con el crecimiento de la economía rural, se adaptan al modelo de tipo burgués o urbano de los siglos XVIII y XIX, y presentan fachadas en dos niveles ordenadas simétricamente, con ornamentos en piedras de muy buena calidad, un tejado de tipo monumental horadada con tragaluces y cubierta con tejas o lajas de pizarra.
Un paisaje de tapias blancas de una planta de altura deja entrever las cubiertas, a un agua en distintas direcciones, de las viviendas de una planta o los cuerpos de plantas altas de las de dos alturas. Porches y terrazas ahuecan la solidez de los edificios, tratados con paramentos a la tirolesa y dotados de referentes vernáculos, como herrajes y remates, reversionados desde la modernidad.
El centro de la ciudad y punto de encuentro es el que corresponde a la zona de los Porches de Galicia, que comunica El Coso con la plaza Navarra y a su vez sirve de diferenciación del Coso Bajo y el Coso Alto.
También, en algunos casos, el uso multiplicado del pórtico en cada una de sus fachadas tenía la finalidad de proteger del sol a las personas que quisieran disfrutar del paisaje, al igual que los porches en las entradas de las casas en la actualidad.
Después de recorrer un sinfín de calles y avenidas en la parte baja, y de plazas ruinosas y desiertas que bordeaban el pie del cerro, llegó finalmente a una calle en cuesta, flanqueada de gastadas escalinatas, de torcidos porches dóricos y cúpulas de cristales empañados.