Ejemplos ?
Iba a responder doña Teresa, apelando al ímpetu belicoso en que consistía su única debilidad (y sin hacerse cargo, por supuesto, de que el pobre don Jorge estaba sufriendo horriblemente), cuando, por fortuna, llamaron a la puerta, y Rosa anunció al Marqués de los Tomillares.
Confieso que, por un momento, tuve una débil esperanza de que Wyatt se salvaría, al ver que se ataba a la caja y se confiaba así al mar. -Por supuesto que se hundieron, y con la rapidez de una bala de plomo -repuso el capitán-.
Tal vez después tuvo que pedir misericordia por las calles, humillación infrahumana, para sus muertos de hambre. Por supuesto que nadie le creería.
Vine a comunicarle para que... Esperamos que vaya a acompañarnos. —¡Por supuesto que iré! No faltaba más. Nos veremos en el duelo...
Le servía trozos de carne, leche con huevo, vitaminas y por supuesto, las mejores causas de su conquista, los más variados y suculentos pastelillos importados de Francia...
- Por cierto de ese algo: dos millones y un vejestorio de edificio. - ¿Qué querías más?. - Por supuesto, así de qué sirvió que se muriera. ¡Valió sombrilla!
i Lo que hace la civilización! - Por supuesto... -y la música voluptuosa de un ritmo moderno comenzó a estremecer al salón -¿Bailamos?
O si no, con mis súbditos, los ogros de mi reino. —Por supuesto que te destrozarán o te chamuscarán, pero luego te reconstruiré y volverás a ser mi juguetito.
Yo no puedo afirmarlo; y aun cuando se probase que existe, no podría admitir que esta ciencia sea la sabiduría antes de haber examinado, si dando esto por supuesto, nos sería útil o no; porque me atrevo a declamar que la sabiduría es una cosa buena y útil.
Obvia cursilería para muchos, arrinconado en el olvido, el buen maestro contemplará el ascenso de quienes fueron sus alumnos y desde el silencio de su satisfacción, acaso bonachona, como aquel viejo maestro citado por Don Vicente Riva Palacio, en su cuento El buen ejemplo, aceptará gustoso la convicción de ver a su antiguo niño, o adolescente, o joven, encumbrarse para el bien social. Por supuesto que también suele darse el reverso, para avergonzarse de aquél en quien vio promisorias esperanzas y cayó por perniciosas influencias en azarosos desquiciamientos.
Después de haber hecho todo tipo de largos e increíbles trámites burocráticos (creí que sólo en nuestro país reinaba la sandez tortuguista), por fin recibí la autorización de efectuar este curioso propósito y como consecuencia emocionante, hoy me encuentro en la gigantesca casa, toda una fortaleza, de esta famosa mujer, quien, por supuesto, me ha recibido con esa misteriosa sonrisa que oscila entre la burla y el placer; displicente conciencia sarcástica de adivinar lo que de ella se dice y de disfrutarlo rebosando de picardía.
Esto para la risa, ahora, que ha pasado tanto tiempo; otros no tanto para la risa, todavía estaba vigente el decreto ordenando los fusilamientos, del año 1956, en los cuales fueron fusilados los Generales Valle y el Coronel Cogorno y otros oficiales y suboficiales del Ejército Argentino, todavía estaba vigente, así que si por ahí a alguno se le hubiera ocurrido andar buscando alguno que no había sido fusilado andaba facultado entre comillas, por supuesto, para ejecutarlo.