por la tarde

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por la tarde

intheevening

por la tarde

nachmittags

por la tarde

nel pomeriggio
por la tarde 
Ejemplos ?
Enders indicaban que la carta argentina significaba el virtual rechazo e la propuesta y que, por la tarde saldría un comunicado de EE.UU.
Sea lo que Dios y su merced quieran, que á mí la cosa me importa un pepinillo en escabeche. Un grupo de granujas entre los que yo militaba, solía por la tarde, rodear á Fio jo blanco en el atrio de San Francisco, .
Todo se le pasaba por delante: la cadena de oro, los pendientes, la alianza, los anillos les sentaban y le iban muy bien. Por la tarde, Jeanneton (ese era el nombre de la novia) tenía sus bolsillos llenos de joyas y llevaba tres grandes paquetes de bonitas telas.
Fuente: Una paciente a la que tengo en tratamiento me ha comunicado por la tarde las dificultades que su madre opone a la continuación del mismo.
Durante mi estancia en París había sido la plataforma de Nuestra Señora mi lugar favorito, y en cuanto podía disponer de algunas horas de libertad por la tarde, subía a las torres y paseaba entre las monstruosas y grotescas esculturas que la decoran.
1. -Estoy tumbado, por la tarde, en el sofá, y casi vencido por el sueño; pero me esfuerzo en meditar sobre un problema filosófico.
¡Salgo tan poco!, y como no puedo salir sola..., los domingos por la tarde tengo que asistir a los ejercicios piadosos, porque soy de la cofradía de la Virgen de los Santos Inocentes; llevo una cinta del estandarte.
Estos oidores tienen dos días en la semana por la tarde acuerdo, que es 4 juntarse en las casas del presidente que siempre son en la misma chancillería, y allí en 1 acuerdo que llaman general, que es estando todos juntos, despachan lo que es de todos.
Aquel día no cesaba el dueño de acariciar á su dije. Por la tarde envolvíase el zapatero en la mugrienta capa y, llevando bajo sus pliegues escondido al gallo, dirigíase al reñi- dero, acompañado de sus amigos que, habiendo conocido al ani- mal desde pollo y vístolo topar, no daban por medio menos su victoria sobre el lechuza del barbero.
El 22 por la tarde me fui a verla, a pedirle una taza de té y a llevarle una miniatura encantadora, montada por Bassot, en un círculo de diminutas perlas rosadas.
Digo más elegante porque una parte del París frívolo y mundano, que por la tarde se exhibe en la Avenida de las Acacias y se da cita, en las noches de estreno en los grandes teatros, codeó en ella por unas horas al París artista y pensador, que vive encerrado en los talleres, en los gabinetes de experimentación o doblado sobre las páginas que pasado mañana serán el libro a la moda.
Erguida y quieta como una estatua, permanecía la joven al pie del ensangrentado lecho con los ojos fijos en el rostro blanco y afilado, semejante al de un Cristo de marfil, de aquel valeroso guerrero a quien tanto admiró por la tarde, y de esta manera esperaba con visible zozobra a que el sin ventura despertara de aquel profundo letargo, que podía terminar en la muerte.