Ejemplos ?
Ya los fusiles de retrocarga no mataban bastante de prisa, y entró en juego la mitrailleuse para abatir por centenares a los vencidos.
Los bancos particulares quiebran por centenares dejando en pos el recuerdo solo de sus ruinas y, con frecuencia, de sus escandalosas explosiones.
Llegaban por docenas y por centenares; se extendían a derecha e izquierda hasta donde podía escrutarse en la oscuridad creciente, y el bosque negro detrás de ellos parecía interminable.
Sobre ellas no hay agua ni pasto para los animales, continuando así por centenares de leguas cuadradas hasta Balcheta y río Chubut, donde existen paraderos, pero no de gran importancia.
Algunos cambios, asimismo, pudo notar el viajero; las majadas que, cuando se fue, eran todas merinas, se habían vuelto Lincoln; en muchas partes, se ordeñaba vacas por centenares; en las lomas, había mucha tierra arada y por todas partes, parvas grandes de alfalfa.
En el caso de la revolución de los comuneros estamos frente a un movimiento que tuvo similares por centenares; eran protestas contra impuestos y sólo buscaban su revocación.
¿Por qué no le producen unos árboles tan duraderos como el cedro, el pino, o el laurel, que diesen una serie de cosechas continuadas por centenares de años, sin que los hombres nos fatigásemos en cultivarlos?
Se los hizo después para todo género de servicios, especialmente el de las minas, objeto principal y constante de la codicia de vuestros compatriotas. Por centenares caían allí aquellos infelices siervos del trabajo.
En efecto, se cuentan por centenares los casos, en toda la extensión de la República, en que estudiantes o seudo estudiantes, se posesionan violentamente de sus escuelas, presionan a sus rectores, directores o maestros, llegando incluso al secuestro, bloquean calles, se apoderan de camiones, destruyen, atacan a otros estudiantes o a personas totalmente ajenas, etcétera.
Unos con escopetas mataban a larga distancia perdices, patos y palomas; otros con boleadoras perseguían al avestruz y al venado; las mulitas y los peludos, en las noches de luna, eran degollados por centenares; no escapaba ningún animal de ser víctima de la codicia o sólo del instinto destructor del hombre.
n tigrecito, joven y de poca experiencia, se había fijado que cuando volvía de la caza, los chimangos se juntaban por centenares alrededor suyo, saludándolo con su simpática gritería, mientras devoraba la presa.
Las obras milagrosas de Santa Rosa se cuentan por centenares; curó enfermos desahuciados por los médicos; hizo que manos piadosas y anónimas dejaran alimentos, remedios y ropas en hogares humildes cuyos moradores oraban a la Virgen María; contribuyo a que muchas almas fueran alumbradas con la gracia de Dios.