Ejemplos ?
Miren como estamos de bien, veamos los avances maravillosos que hemos hecho y eso que algunos se enojan por ahí porque los critico nada más.
-Por ahí entro; esa pícara vieja mía es un león pa sus jaciendas, y no sé yo cómo tiée rejo pa jacer lo que jace, que entoavía no ha encomenzao a clarear y ya la tiée osté meneándose más que el viento y que el azogue.
Por eso, sé que desde el cielo, de algún lado, nos están viendo y mirando; sé que se acordarán de aquellos tiempos; sé que por ahí no estuvimos a la altura de la historia, pero seguimos luchando como podemos, con las armas que tenemos, soportando los apretujones y los aprietes que nos puedan hacer.
Fíjense que hubo, en algún momento, alguien que por ahí tenía posibilidad de azotar o había azotado porque evidentemente si hubo una norma es porque antes hubo alguien que azotó, siento funcionario e hizo necesario que se sancionara una norma.
De improviso se detuvo y comenzó a buscar por todas partes, aunque nadie aparecía. Hizo señas a un automóvil de alquiler que en esos momentos transitaba por ahí para que se detuviera.
Nadie deja de reir, de cantar. Nadie. ¿Nadie? ¡No! Por ahí un chiquillo camina entre las calles luminosas. ¿Quién lo acompaña? Parece estar solo.
A su largo (me agarras ¡Jo, jo, jo, jo!) como que las fachadas se descorren en medio de balcones y ventanas cayéndose de ropa húmeda y dejan ver portones derruidos de rucas vecindades entre anuncios de los más variados comercios que brindan sus productos a quienes pasan por ahí, como inocentes victimas de mis vecinos ratas.
El aire se estremecía en ondas desesperadas y su oleaje de humos y ruido envolvía a los transeúntes sorprendidos que por ahí caminaban.
Por ahí. A ver... ¿Dónde? ¿Dónde?) Y abría desmesurado los ojos en pos de su hallazgo. El chiquillo buscó en los encabezados y en las partes de menor importancia de los periódicos del día lo que deseaba encontrar, pero...
En el fondo, la explicación de estos procesos, lo mismo que la del de la apertura ilimitada del puerto a las inmigraciones inasimilables de extranjeros que arribaron en cantidad enorme antes y durante la Guerra Grande, se ha de hallar, a mi juicio, por la convicción del vecindario nativo, cierta o equivocada, no importa ahora averiguarlo, de que por ahí había una clave para el engrandecimiento material o moral de la ciudad.
CUENTOS DEL ANTIGUO ANÁHUAC I Hubo una vez unos chicos que fueron como han sido casi todos los chicos del mundo: Inteligentes, juguetones, traviesos, vivarachos y deseosos de saber lo que pasa con todo lo que nos rodea. También eran preguntones y curioseaban por ahí y por allá.
En eso acertó a pasar por ahí un babiento coyote y Doña Zorra, nada tardía en sus reacciones, como que era una verdadera zorra, le preguntó: -Hermano coyotito, ¿has visto por casualidad a un precioso zorrito, mi nene bonito, que se me ha perdido?