pontífice

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pontífice

(Del lat. pontifex, -icis.)
1. s. m. RELIGIÓN Prelado supremo de la iglesia católica romana el sumo pontífice visitó el país. papa
2. RELIGIÓN Obispo o arzobispo de una diócesis.
3. HISTORIA Magistrado sacerdotal que presidía las ceremonias religiosas, en la antigua Roma.

pontífice

 
m. rel. Magistrado sacerdotal que presidía los ritos y ceremonias religiosas en la antigua Roma.
catol. Obispo o arzobispo de una diócesis.
p. ant. Prelado supremo de la Iglesia católica romana: sumo pontífice, pontífice romano.

pontífice

(pon'tifiθe)
sustantivo masculino
obispo de una jurisdicción religiosa, en especial el Papa Todos salieron a ver al Pontífice.
Sinónimos

pontífice

sustantivo masculino
Traducciones

pontífice

духовник, жрец

pontífice

Pontifex

pontífice

pontife

pontífice

pontefice

pontífice

pontiff

pontífice

Pontifex

pontífice

SMpope, pontiff
el Sumo Pontíficethe Supreme Pontiff
Ejemplos ?
«La disposición de la verdad permanece, pues el bienaventurado Pedro, perseverando en la firmeza de la piedra, cuya virtud ha recibido, no puede dejar el timón de la Iglesia, puesto en su mano»(95). Por esto los Pontífices, que suceden a Pedro en el episcopado romano, poseen de derecho divino el poder supremo de la Iglesia.
Añádase a estos juicios de los Sumos Pontífices, sobre Tomás de Aquino, el testimonio de Inocencio VI, como complemento: «La doctrina de éste tiene sobre las demás, exceptuada la canónica, propiedad en las palabras, orden en las materias, verdad en las sentencias, de tal suerte, que nunca a aquellos que la siguieren se les verá apartarse del camino e la verdad, y siempre será sospechoso de error el que la impugnare» (34).
3º 3º: lo sacó fuera en presentia de todos: (Salió, pues, Jesús fuera coronado de espinas y vestido de grana; y díxoles Pilato: E aquí el hombre); y como lo viesen los pontífices, daban voces, diciendo: (Crucifica, crucifícalo).
Sería apartarse de la verdad y contradecir abiertamente a la constitución divina de la Iglesia pretender que cada uno de los obispos, considerados aisladamente, debe estar sometido a la jurisdicción de los Pontífices romanos; pero que todos los obispos, considerados en conjunto, no deben estarlo.
Encomendamos, finalmente, al mencionado Consejo de Vigilancia que ponga los ojos asidua y diligentemente, así en las instituciones sociales como en cualesquier escritos de materias sociales, para que no se esconda en ellos algo de modernismo, sino que concuerden con los preceptos de los Pontífices Romanos.
Sobre este punto pido me permitan hacer las reflexiones siguientes: En primer lugar parece que de justicia se debe recurrir a implorar la piedad del sumo pontífice, que, como vicario de Dios en la Tierra, gobierna un pueblo, y como piadoso padre de la república cristiana se moverá con tierno corazón a interponer su suprema autoridad para que no se extermine una que en los más calamitosos tiempos acudió por medio de sus naturales a su amparo con su valor y consejo, como se vio manifiesto en los pontificados de Juan, Pascual y Calixto, gloriosos pontífices en los años 820...
Hemos visto la devoción a San José, que en el pasado han desarrollado y gradualmente incrementado los Romanos Pontífices, crecer a mayores proporciones en nuestro tiempo, particularmente después que Pío IX, de feliz memoria, nuestro predecesor, proclamase, dando su consentimiento al pedido de un gran número de obispos, a este santo patriarca como el Patrono de la Iglesia Católica.
Por eso es más de sentir que, después de tanta insistencia por parte de los Pontífices, haya todavía regiones donde, habiéndose introducido hace muchos siglos la fe católica, no se vea todavía clero indígena bien formado y que haya algunos pueblos, favorecidos tiempo ha con la luz y benéfica influencia del Evangelio, y que, habiendo dejado ya su retraso y subido a tal grado de cultura que cuentan con hombres eminentes en todo género de artes civiles, sin embargo, en cuestión de clero, no hayan sido capaces de producir ni obispos que los rijan ni sacerdotes que se impongan por su saber a sus conciudadanos.
lo que conviene procurar gobernarse con él con artificio, procurando tenellos contentos y gustosos, como gente que tiene y reconoce tanta dependencia de los Sumos Pontífices aun en las materias temporales.
Y aunque la autoridad de los obispos no sea ni plena, ni universal, ni soberana, no debe mirárselos como a simples Vicarios de los Pontífices romanos, pues poseen una autoridad que les es propia, y llevan en toda verdad el nombre de Prelados ordinarios de los pueblos que gobiernan.
Con toda el alma se entrega y somete a la Iglesia, maestra suprema, en la persona de los romanos pontífices; y así, desde el desierto de Siria, donde le acosaban las insidias de los herejes, deseando someter a la Sede Apostólica la controversia de los orientales sobre el misterio de la Santísima Trinidad, escribía al papa Dámaso: «Me ha parecido conveniente consultar a la cátedra de Pedro y a la fe elogiada por el Apóstol, buscando hoy el alimento de mi alma allí donde en otro tiempo recibí la librea de Cristo...
Ello es que se extendió acta de lo ocurrido, en la que después de citar a los santos padres, de recurrir a los breves secretos de Paulo III y otros pontífices, y de destrozar los cánones, fue aprobada la conducta del que no se paró en pollas ni en panecillos, con tal de sacar avante lo que se llama fueros y dignidad de la Iglesia de Cristo.