pontífice


También se encuentra en: Sinónimos.

pontífice

(Del lat. pontifex, -icis.)
1. s. m. RELIGIÓN Prelado supremo de la iglesia católica romana el sumo pontífice visitó el país. papa
2. RELIGIÓN Obispo o arzobispo de una diócesis.
3. HISTORIA Magistrado sacerdotal que presidía las ceremonias religiosas, en la antigua Roma.

pontífice

 
m. rel. Magistrado sacerdotal que presidía los ritos y ceremonias religiosas en la antigua Roma.
catol. Obispo o arzobispo de una diócesis.
p. ant. Prelado supremo de la Iglesia católica romana: sumo pontífice, pontífice romano.

pontífice

(pon'tifiθe)
sustantivo masculino
obispo de una jurisdicción religiosa, en especial el Papa Todos salieron a ver al Pontífice.
Sinónimos

pontífice

sustantivo masculino
Traducciones

pontífice

духовник, жрец

pontífice

Pontifex

pontífice

pontife

pontífice

pontefice

pontífice

pontiff

pontífice

Pontifex

pontífice

SMpope, pontiff
el Sumo Pontíficethe Supreme Pontiff
Ejemplos ?
Carta Encíclica del Sumo Pontífice sobre los Estudios Bíblicos 1. La providencia de Dios, que por un admirable designio de amor elevó en sus comienzos al género humano a la participación de la naturaleza divina y, sacándolo después del pecado y de la ruina original, lo restituyó a su primitiva dignidad, quiso darle además el precioso auxilio de abrirle por un medio sobrenatural los tesoros ocultos de su divinidad, de su sabíduría y de su misericordia(1).
uto Proprio del Sumo Pontífice sobre la música sagrada Entre los cuidados propios del oficio pastoral, no solamente de esta Cátedra, que por inescrutable disposición de la Providencía, aunque indigno, ocupamos, sino también de toda iglesia particular, sin duda uno de los principales es el de mantener y procurar el decoro de la casa del Señor, donde se celebran los augustos misterios de la religión y se junta el pueblo cristiano a recibir la gracia de los sacramentos, asistir al santo sacrificio del altar, adorar al augustísimo sacramento del Cuerpo del Señor y unirse a la común oración de la Iglesia en los públicos y solemnes oficios de la liturgia.
La Iglesia tiene el derecho y el deber de intervenir en los problemas Este hecho trae lógicamente como consecuencia la multitud de problemas sociales que está viviendo la nación, y sobre los cuales, aunque sea someramente, queremos llamar la atención del Clero y de todos los fieles confiados a nuestro cargo pastoral, porque la Iglesia tiene derecho, un derecho al cual no puede renunciar, a intervenir en la solución del problema social, según las palabras del Sumo Pontífice León XIII en su Encíclica Graves de Communi : «En opinión de algunos, la llamada cuestión social es solamente económica, siendo, por el contrario, certísimo que es principalmente moral y religiosa, y por esto ha de resolverse en conformidad con las leyes de la moral y de la religión».
eunidos en el patio de la casa, que inundaba la luna con sus argentados resplandores y una frondosísima dama de noche llenaba de cálidos perfumes, charlaban animadamente varios de los más caracterizados prohombres del barrio, entre los cuales oficiaba de pontífice máximo el señor Curro el Cotufas -decano de la gente de ácana del distrito-, un casi ochentón de tez rugosa y pelo blanquísimo, el cual en los momentos en que lo sacamos a escena decía a los que lo rodeaban: -Lo que yo sus digo, caballeros, es que lo que ha hecho el Tobi con su chanelo con Joseíto el Carambuco está pidiendo a voces que lo manden no a Ceuta ni a Melilla, ni al Peñón, sino a ca del veterinario a que le ponga dos pares de calzapollos.
Pío XII nos habla Motivo de seria reflexión debe ser para los venezolanos el hecho de que en el lapso de solo cuatro años, el Sumo Pontífice haya dirigido su palabra expresamente a nuestra nación, en tres ocasiones, y en dos de ellas haya hecho hincapié en el problema social.
A la luz de las estrellas y a la mucho más viva de los millares de cirios de la Basílica iluminada de alto abajo, hecha un ascua de fuego, adornada como para una fiesta y con las puertas abiertas de par en par, por donde se desliza, apretándose, el gentío ansioso por contemplar al Pontífice, se ve, destacándose de la roja muceta orlada de armiño que flota sobre la nívea túnica, la cabeza hermosísima del Papa, el puro diseño de medalla de sus facciones, la forma artística de su blanco pelo, dispuesto como el de los bustos de rancio mármol que pueblan el Museo degli Anticchi.
Pero queremos y deseamos que, por esta gracia y facultad de elegir confesor á vuestro beneplácito, no os volváis (lo que Dios no permita) más propensos é inducibles á cometer escándalos y delitos; porque, siéndoos de pretexto esta confesión faltaréis á la sinceridad de la fe católica, y á la unidad de la Santa Romana Iglesia, y á la obediencia del Sumo Pontífice y sus Sacerdotes que canónicamente entraren ó en confianza de este indulto y facultades, cometiereis algunos enormes delitos, la dicha nuestra confesión y remisión, y todo lo que en ella se contiene, queremos que no os valga ni favorezca.
Sobre este punto pido me permitan hacer las reflexiones siguientes: En primer lugar parece que de justicia se debe recurrir a implorar la piedad del sumo pontífice...
Mientras atravesaban las calles de la ciudad, invadida por una inmensa muchedumbre de pueblos, que, desde los confines del reino venían a celebrar la Pascua, uno de los doce compañeros de Jesús rezagándose furtivamente, penetró en el palacio del pontífice...
—Y dándole ella la derecha y asiéndola él con la suya, prosiguió diciendo—: Por la fe cathólica que mis christianos padres me enseñaron, la cual si no está en la entereza que se requiere, por aquella fe juro que guarda el pontífice romano, que es la que yo en mi corazón confieso, creo y tengo, y por el verdadero Dios que nos está oyendo, te prometo ¡oh Isabela mitad de mi alma!
Imaginad vos desde aquí lo que parecerá en un teatro un Sumo Pontífice con doce graves cardenales y con otros ministros de acompañamiento que forzosamente han de traer consigo.
Carta Encíclica del Sumo Pontífice sobre la Familia = 1. El arcano designio de la sabiduría divina que Jesucristo, Salvador de los hombres, había de llevar a cabo en la tierra tuvo por finalidad restaurar El mismo divinamente por sí y en sí al mundo, que parecía estar envejeciendo.