polvos

polvos

('polβos)
sustantivo masculino plural
cosmético en forma de polvo que se aplica en el rostro para darle color Me parece que se le pasó la mano con los polvos.
Traducciones

polvos

powder, cosmeticpowder

polvos

poudre
Ejemplos ?
Y bien, pensadlo, pues para vosotros de toda la taberna el frente con polvos escribiré, pues mi chica, que yo, la que de mi seno huyó, amé tanto cuanto amada será ninguna, por la que yo he grandes batallas luchado, se ha sentado aquí.
Y chocan los mundos diversos, las ideas opuestas, los pensamientos inútiles, los sentimientos cobardes, los deseos hartos, las traiciones sacras, las mentiras televisadas, las componendas de altura, las promesas diseñadas, la dignidad planificada, las libertades falsas, las esperanzas absurdas, las risotadas demócratas, la pachanga mítica, las revoluciones cóncavas, los guajolotes difundidos para exhibir descaros hasta transformarlo todo en vértigo incansable de humos sin final y polvos sin magia...
Sentí que mis párpados se cerraban; tenía mucho sueño; me encontraba muy cansado y poco a poco una pesada arena me hacía cerrar los ojos. Como si el famoso arenero me espolvoreara sus polvos hipnóticos.
Las cámaras curan dando a beber los polvos de cierta tierra blanca quemada; para las bubas toman la zarza que la hay en la tierra.
Para las cámaras de sangre toman cantidad de un adarme de polvos de ciervo, bebiéndolos en tanto vino cuanto cabe en un huevo y a falta de vino, en agua tibia.
Parecía que hubiesen espolvoreado el paisaje con polvos de diamante, y que grandes piedras preciosas brillasen sobre la capa de nieve.
Como enorme mancha de asfalto se ha ido extendiendo llena de mentiras sobre el valle apócrifo y los antiguos lagos que desde hace siglos la sostenían en un islote, hipnotizada en su tunal y en su águila, yacen reducidos a unos cuantos charcos de miserias al oriente; de folclor plastificado al sur; de aburguesamiento populachero y demagógico al poniente y de polvos desolantes, pero vengadores, al norte.
No hizo esperar mucho a éste Pepilla la Picarona, la cual, después de alisarle el pelo rapidísimamente y de pasarse la borla de los polvos por el bellísimo semblante en la habitación de su amiga, salió disparada hacia la suya, no sin acortar y convertir en lentísimo su paso al atravesar sus umbrales.
No serían ellos polvos de sueño para él, sino polvos de vida para todas nosotras y para la pobre de mi señora Leonora, su mujer, que no la deja a sol ni a sombra, ni la pierde de vista un solo momento.
Es público y notorio que en más de cien sangrías que lleva hechas en el pueblo a los animales de sus vecinos, a la oreja, al pelo y al rabo, que es la más difícil, no se le ha desgraciado una sola res. Para poner una bizma, o sea un emplasto de trementina y polvos de suelda, no hay otro que se le iguale.
¡Ay, señor mío de mi alma, traiga esos polvos: así Dios le dé todo el bien que desea! Vaya y no tarde; tráigalos, señor mío, que yo me ofrezco a mezclarlos en el vino y a ser la escanciadora; y pluguiese a Dios que durmiese el viejo tres días con sus noches, que otros tantos tendríamos nosotras de gloria.
Tenían los amigos de Loaysa cuidado de venir de noche a escuchar por entre las puertas de la calle, y ver si su amigo les decía algo, o si había menester alguna cosa; y, haciendo una señal que dejaron concertada, conoció Loaysa que estaban a la puerta, y por el agujero del quicio les dio breve cuenta del buen término en que estaba su negocio, pidiéndoles encarecidamente buscasen alguna cosa que provocase a sueño, para dárselo a Carrizales; que él había oído decir que había unos polvos para este efeto.