Ejemplos ?
Acordóse entonces Angustias de que el Capitán estaba en el mundo, y dio un grito furioso, encaróse con él y le dijo: -¿Qué le ha hecho usted a mi madre? -¡No! ¡No!... ¡Pobrecito! ¡El no sabe nada!... -se apresuró a decir la enferma con amoroso acento -me he puesto mala yo sola...
Y la condena del actual Papa contra las doctrinas del llamado modernismo, no es más sino porque los modernistas —Loisy, Le Roy, el padre Tyrrell, Murri, etc.— tratan de devolver vida de verdades a dogmas muertos, y el Papa, o mejor dicho sus consejeros —el pobrecito no es capaz de meterse en tales honduras—, prevén, con muy aguda sagacidad, que en cuanto se trate de vivificar los tales dogmas, acaban éstos por morirse del todo.
Pesándome de que me llamen todos los días, desde el año 9 en que nací, por el mismo apellido, cien veces dejé aquel con que vine al mundo, y ora fui el «Duende satírico», ora el «Pobrecito hablador», ora el «Bachiller Munguía», ora «Andrés Niporesas», ora «Fígaro», ora...
Son 400 niños, yo tenía un amiguito, cuando era chiquitita en el colegio, pobrecito, que nacen con labio leporino por año – y me refiero a los que no tienen cobertura social – 250 niños y niñas con pie bot y 590 niños y niñas con displasia congénita de cadera que no tenían cobertura social.
Me acaban de matar peleando contra los infieles, enemigos de Dios, y aquí vengo sobre mi caballo. -Pasa, pobrecito, pasa -dijo el santo, abriendo media puerta.
-¡No le vaya a pegar! -prorrumpen mujeriles voces. -¡Pobrecito! -dice la del jabón- Qué culpa tiene él! -¡Es una injusticia, papá!...
Doña Pacha, a vueltas de sus entusiasmos con las virtudes y angelismo del curita, y en fuerza acaso de su misma religiosidad, estuvo a pique de caer en un cisma: muchísimo admiraba a los sacerdotes, y sobre todo al Rector del Seminario; pero no le pasaba ni envuelto en hostias eso de que no se le diese beca a un ser como Damián, a ese pobrecito desheredado de los bienes terrenos, tan millonario en las riquezas eternas.
Siguió siempre lavando sus leprosos, asistiendo sus enfermos, y siempre con su sangre de gusano, como si fuera el más pobrecito y el más arrastrao de la tierra.
Ya cuento setenta y seis años. Por muy larga que sea mi vida, pronto veré a Dios: ¡Pobrecito! Y si lo verá..., porque es humilde como las piedras de la calle, que se dejan pisar de todo el mundo...
El niño reconoció con alborozo al ermitaño de que había hecho mención la golondrina, y le dijo en la lengua de los pájaros: -Pobrecito mochuelo, te suplico que me ampares y que me guíes, puesto que vengo en busca del «Pájaro de la Verdad», y antes tengo que llevar a la bruja de la torre «el agua de los muchos colores».
Da gracias a que llegó por fin este mañana, que no es del todo malo; pero ¡ay de aquel mañana que no ha de llegar jamás! ---- Publicado en "El Pobrecito Hablador" Fecha de publicación: 14 de enero de 1833
Como fuese a salir, quiso detenerlo Fulgencita; pero no le fue dado al pobrecito quedarse, porque tenía que ir a la Plaza del Mercado a llevar una carta a un arriero, una carta muy interesante para Aguedita.