plumaje

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plumaje

1. s. m. ZOOLOGÍA Conjunto de plumas que cubren al ave tiene un pájaro de plumaje muy llamativo. plumazón
2. INDUMENTARIA Y MODA Plumas que se ponen de adorno en los sombreros, morriones y cascos.

plumaje

 
m. zool. Conjunto de plumas que adornan y visten al ave.
Penacho de plumas puesto por adorno en los sombreros, morriones y cascos.
Clase de pluma con que se distinguen las diversas especies de aves de caza.

plumaje

(plu'maxe)
sustantivo masculino
conjunto de plumas que cubren el cuerpo de un ave. un ave de plumaje pardo
Sinónimos

plumaje

sustantivo masculino
plumero.
En los sombreros.
Traducciones

plumaje

plumage

plumaje

plumagem

plumaje

перушина

plumaje

羽毛

plumaje

羽毛

plumaje

peří

plumaje

fjerdragt

plumaje

höyhenpeite

plumaje

plumaje

fjäderdräkt

plumaje

SM
1. (Orn) → plumage, feathers pl
2. (= adorno) → plume, crest
3. (= penacho) → bunch of feathers
Ejemplos ?
— Por allí marcha con su cortejo, La cabeza llena de plumajes Y de perlas muy finas el cuerpo, Con la luna rendida a sus plantas, Con el sol escondido en el pecho.
Por uno y otro lado las habitaciones de los españoles, unas construidas, otras acabándose de construir, y todos ocupados en proporcionarse las comodidades de los pueblos civilizados; y a los indios con sus vistosos plumajes, bajar por las laderas y colinas, esparcirse por los valles, bogar en sus canoas, doblar los pequeños cabos, y perderse en los recodos de la costa.
Fuentes naturales brotan de la tierra y refrescan los bosques, cristalinos arroyos serpean por los montes de limoneros y naranjos, y dan savia a sus raíces; brazos de ríos en caprichosas ramificaciones se dilatan por los valles; pájaros de vistosos plumajes, y preciosas avesitas de melancólicos cantos son los habitantes de los bosques.
Al terminar el tiempo dedicado a meditar, iniciaron los sacrificios ordenados por su reverenda madrecita, su abuela, TONACACIHUATL, TONANTZIN, la mujer creadora, la mujer benefactora; aquella adornada con un gran penacho de plumajes solares y en cuyo manto se veía dibujado el cosmos con sus constelaciones: OMECIHUATL, TONACACIHUATL, TONANTZIN, la misma dadora de vida, TOCI, adornada con IPALNEMOHUANI: aquello por lo cual existimos, la energía cósmica.
Lo adornaba el plumaje de la altura cósmica; del universo en perpetua creación. Era una serpiente elevada con disciplina y virtud hacia los plumajes chispeantes de la energía.
El panorama se cubrió de verdores fragantes, como un inmenso mar de arbustos y matorrales; de milpas y de tulares; que al moverlo QUETZALCOATL con sus vientos, semejaba un oleaje de jades. Las aguas pronto dieron peces y el aire trajo a las aves de preciosos plumajes y maravillosos trinos.
El cacique, adornado con sus vistosos plumajes, con su diadema llena de piedras preciosas, y ricas sartas de coral y perlas que rodeaban su cuello, y caen sobre su ensangrentado pecho, no con la sangre de sus heridas, sino con la sangre española de sus víctimas, su mirada fiera y aterradora, su actitud imponente, estaba soberbio, más que un hombre era un ángel exterminador -estaba hermoso- Lucía al verlo, dio un grito, y cayó desmayada.
Sólo QUETZALCOATL, el de los plumajes preciosos de la inteligencia creadora y el viento, la Vía Láctea, el amor y sus placeres y el TEOTL omnipotente, nuestro señor sin cuerpo concreto, XIPETOTEC, desnudo de piel, sin forma, invisible, despojado de apariencia, miraban ansiosos hacía el oriente.
Algunas canoas bogaban por la orilla de la costa; los indios con sus vistosos plumajes habían dejado de ser ya un objeto de curiosidad para los españoles, desde que, hacía dos años vivían casi en contacto con ellos.
No te conozco, Ulrico; llevas vestidos de seda, te adornas con plumajes, cuelga de tus hombros manto de escarlata, tratas con desprecio al villano, y te avergüenzas de su amistoso saludo.
El rey le dijo: «Valiente, por él te doy de rescate seis mil ducados de oro, y más, si en más lo estimares.» Y contestole el gallego: «Guardarele, que colgarle de mi emperador al cuello podré yo, temprano o tarde.» En esto llegaban otros soldados sin capitanes, con la victoria embriagados, cebados con el pillaje, y en su sagrada persona ponen sus manos rapaces; la veste del rey desgarran, sus preseas se reparten, y le arrebatan del yelmo la bandereta y plumajes, que la codicia villana no guarda respeto a nadie.
Por las gargantas, por los desfiladeros, por las hondonadas se apelmaza el capote color de rosa, el de verdor pálido; los líquenes blancos que semejan esponjas, los mechones de musgo oscuro y afelpado, la oreja y la barba de palo. Plumajes de guacamaya y de cardenal, de toche y de gallos de monte alfombran los ribazos y se tornasolan en las pendientes.