plazuela

plazuela

s. f. Plaza pequeña.

plazuela

 
f. Dim. de plaza (espacio en poblado).
Ejemplos ?
DOÑA BERNARDA ¡Yo! Pues, ¿dónde? DON FERNANDO En la iglesia a lo divino, y en la plazuela a lo humano. DOÑA BERNARDA Yo tropiezo, mas no miro.
Estas alhajas habían sido vendidas a un judío del ghetto de Tetuán; su propietaria no las encontraría jamás, mientras que él, Abdalá el Susi, con el producto de aquel robo podría aún vivir tres meses sin necesidad de cometer ningún acto de violencia o astucia. De pronto el tortuoso callejón se abrió como el tubo de un embudo en una plazuela, entoldado por el follaje de una vid.
Ella no se encadenaría jamás a nadie. Pero después de siete años volvió a Tetuán, a vivir en la entrada de la plazuela de la calle de Attarin del Suk el Fuki.
Allí al lado pasean todo el día la plazuela de Santa Ana los innumerables representantes de la legua que vienen en la Cuaresma a hacer oposición a las plazas de farsantes y que riñen sobre si han de hacer un día de reyes y otro de pordioseros en Madrid o en Alcalá, como si todos los parajes del mundo no fueran tan buenos unos como otros para hacer los tontos.
Era un gallo que huía; un gallo que se emancipaba de alguna triste esclavitud. Conoció Critón el intento del ave de corral, y esperó a que saltase a la plazuela para perseguirle y cogerle.
En las fiestas, un tantico revolucionarias, dadas por los vecinos de Lima al conde de Vista-florida (o Vista-torcida, como era en realidad), y en las cuestiones o turbulencias entre el virrey Abascal y el mariscal de campo Villalta (a quien, de paso, consignaremos que debe su nombre la calle de Villalta), desempeñó nuestro indio el papel de jefe de club popular y orador de plazuela.
Recuerdo que antes que tuviésemos alumbrado de gas, no había hija de Eva que se aventurase a pasar, dada la media noche, por esa plazuela, sin persignarse previamente, temerosa de un encuentro con las ciudadanas del purgatorio.
Gran concurso había el 8 de septiembre de 1819 en la plazuela de Cocharcas: como que se trataba nada menos que de festejar a la Virgen patrona de ese arrabal, con fiestas que hoy mismo no carecen de animación.
Y como a un postigo oculto que da al alcázar se llegan, callaron ambos a dos, llamando a espacio a la puerta. Abrióles un pajecillo, y entrando los dos por ella, quedó el silencio en el aire y en soledad la plazuela.
Y en la tardecica en nuestra plazuela, jugaré yo al toro y tú a las muñecas, con las dos hermanas Juana y Madalena, y las dos primillas Marica y la Tuerta.
SANTILLANA ¡Miren! ¡Porque la doy luz de amantes embustidores! Plazuela habrá de Herradores y Puerta de Santa Cruz. No me han de faltar dos reales, y señoras de alquiler.
Y, luego, incontinente se trató en este cabildo que los Vecinos de la Ciudad, sin pedir licencia, echaban balcones voladizos, se mandó se le notifique a Blas de Vera que un balcón que ha arrojado en la calle principal, que cae a la Plazuela de Santo Domingo, no pase adelante con él, por ser contra Leyes Reales de Su Majestad, o presente privilegio que tenga para poderlo hacer, y de no hacerlo así dentro de(l) (día) tercero, se le derribará por este Cabildo, y se le comete la ejecución de ello a Don Antonio Calderón, Alcalde Ordinario para que lo ejecute.