plazoleta

plazoleta

s. f. Plaza pequeña en un paseo o un jardín se citaron en una plazoleta. plazuela

plazoleta

 
f. Dim. de plazuela.
Espacio a manera de plazuela en jardines y alamedas.

plazoleta

(plaθo'leta)
sustantivo femenino
plaza de pequeñas dimensiones una plazoleta de barrio
Traducciones

plazoleta

SF plazuela SFsmall square
Ejemplos ?
Ni un sólo muchacho había dejado de acudir. Guiados por un criado de la señora, llegaron a una gran plazoleta en cuyo centro había una mesa y dos sillones.
Entró en la plazoleta naturalmente formada delante del rancho a cuya puerta estaba Próspero, un pájaro enorme, como dos veces mayor que un pavo.
Trabajaba alegremente, a pesar de la terrible temperatura que hacía, porque pensaba que esa disposición para el trabajo indicaba que todavía yo no estaba infectado por la enfermedad del sueño. "Finalmente llegué a la plazoleta.
Las bestias de carga, después de bajadas las árganas, se llevaban primeramente al hueco que había detrás del Cabildo, pero después que se cercó la pared, allá por el año 8, se conducían al corral formado de palizada en el extremo de la plazoleta de la Ciudadela.
En el complicado laberinto de vericuetos, regatos, cerrillos y praderas, todo era canciones, risas, cuchicheos y amores, galas de la tierra y del corazón. El escenario de esta romería formábanlo una plazoleta y dos amplios prados, casi en la cima de la montaña.
En plena plazoleta, cual plebeyos plataneros, no escuchan las plumíferas plegarias y se dan de platazos entre chispas platinadas.
Ayer mañana hizo ocho días que caímos mi borrico y yo en poder de unos ladrones. Me maniataron muy bien, y me llevaron por unos barrancos endemoniados hasta dar con una plazoleta donde acampaban los bandidos.
Recordé el grito de la noche y trepé a un árbol para escudriñar. "Desde la rama más alta, donde ya me había encaramado, sólo se distinguía una especie de plazoleta o claro en el bosque.
Algunos de los hombres tocaban aquella música que ella había oído, pero todo quedó en silencio cuando llegaron a una plazoleta donde se pararon.
Por la puerta de hierro se veía una espaciosa plazoleta con una bella fuente en el centro, las estatuas a los lados de las cuatro estaciones, árboles seculares por cuyos troncos trepaba verde hiedra y una infinidad de flores de puros matices, admirablemente combinados, entre las que descollaba un hermoso rosal cuajado de capullos y con una sola rosa completamente abierta.
Espléndida y enarenada alameda, interrumpida a la mitad por soleada plazoleta, con fuente y estatua en el centro, llevaba al visitante hasta el jardín, riquísimo en rosales; a la terminación del vergel admirábase la terraza del hotel, que era éste un verdadero palacio.
La Plaza de la Matriz era la destinada a ese objeto, aunque hubo un tiempo en que lo fue también la Plazoleta de la Ciudadela, después que se construyó la recoba, pero no subsistió, volviendo a la de la Matriz, donde permaneció hasta el año 29 o principios del 30.