playa

playa

(Del bajo lat. plagia < gr. plagia , lados.)
1. s. f. GEOGRAFÍA Terreno llano de arena a la orilla del mar la playa estaba tan llena que casi no se podía poner la toalla .
2. GEOGRAFÍA Zona de acumulación de arenas y otros sedimentos, en mares, ríos y lagos, con superficie plana o con ligera pendiente.
3. GEOGRAFÍA Zona del mar contigua a la arena me gusta bañarme en la playa.
4. Amér. Merid. Lugar llano y espacioso, explanada.
5. playa artificial Aquella que se hace extendiendo arena traída de otro lugar.

playa

 
f. geog. Ribera del mar o de un río grande, formada de arenales.

playa

('plaʝa)
sustantivo femenino
1. ribera del mar o de un río formada por arenales una playa de arenas blancas
2. porción de agua contigua a esta ribera bucear en una playa
Traducciones

playa

Strand

playa

plage

playa

pláž

playa

strand

playa

hiekkaranta

playa

plaža

playa

浜辺

playa

바닷가

playa

strand

playa

strand

playa

plaża

playa

praia

playa

strand

playa

ชายหาด

playa

kumsal

playa

bãi biển

playa

海滩

playa

Плаж

playa

海灘

playa

חוף

playa

SF
1. (= orilla del mar) → beach
una playa de arenas doradasa beach with golden sands
pasar el día en la playato spend the day at o on the beach
pescar desde la playato fish from the beach o shore
Playa Girón (Caribe) → Bay of Pigs
2. (= costa) → seaside
ir a veranear a la playato spend the summer at the seaside, go to the seaside for one's summer holidays
3. (LAm) (= llano) → flat open space
playa de carga y descarga (Ferro) → goods yard
playa de estacionamientocar park, parking lot (EEUU)
playa de juegosplayground
4. una playa de algo (Caribe) → loads of sth
Ejemplos ?
Hubieron confrontaciones limitadas en todos los continentes, aun cuando en el americano, durante mucho tiempo, sólo se produjeron conatos de lucha de liberación y cuartelazos, hasta que la Revolución cubana diera su clarinada de alerta sobre la importancia de esta región y atrajera las iras imperialistas, obligándola a la defensa de sus costas en Playa Girón, primero, y durante la Crisis de Octubre, después.
El día era espléndido; desde el cenador en que habíanse guarecido nuestros tres famosos prohombres, situado a espaldas del ventorrillo en una de las accidentaciones del monte -un monte pelado y rojizo sobre el que sólo verdegueaban los rústicos pabellones-, divisábase la carretera de la que cada ráfaga de viento arrancaba un remolino de polvo de oro, la arenosa playa donde morían las olas desdoblándose con plácido murmullo; la vía del ferrocarril, que pone en comunicación algunos de los pueblos de la costa levantina, y el mar que fulgía bajo un cielo espléndido, como un inmenso zafiro, surcado por cien barcas pescadoras de blanquísimo velamen.
(Alicia había ido a la playa una sola vez en su vida, y había llegado a la conclusión general de que, fuera uno a donde fuera, la costa inglesa estaba siempre llena de casetas de bano, niños jugando con palas en la arena, después una hilera de casas y detrás una estación de ferrocarril.) Sin embargo, pronto comprendió que estaba en el charco de lágrimas que había derramado cuando medía casi tres metros de estatura.
Cuarenta y tantas carretas toldadas con negruzco y pelado cuero se escalonaban irregularmente a lo largo de la playa y algunos jinetes con el poncho calado y el lazo prendido al tiento cruzaban por entre ellas al tranco o reclinados sobre el pescuezo de los caballos echaban ojo indolente sobre uno de aquellos animados grupos, al paso que más arriba, en el aire, un enjambre de gaviotas blanquiazules que habían vuelto de la emigración al olor de carne, revoloteaban cubriendo con su disonante graznido todos lo ruidos y voces del matadero y proyectando una sombra clara sobre aquel campo de horrible carnicería.
Mucho sufrimos, y escapamos por muy poco de la muerte, pero la fortuna nos favoreció al igual que a nuestros camaradas de la chalupa. Más muertos que vivos, después de cuatro días de horrible angustia, tocamos tierra en la playa opuesta a Roanoke Island.
Parecióle a próposito aquel puesto para alcanzar cuanto la fe impedía; y el diseño me hizo manifiesto de cómo nuestro mal remediaría: cerca de Santa Marta había dispuesto una galera que ocultó en su ría, al mando de Odorico de Vizcaya, diestro en terrestre guerra o frente a playa.
No sé si fue el azar o mi llantina que a una legua o más debía oírse, o bien que usen correr a la marina cuando una nave ven romper o hundirse; que hacia el mar y nosotros se encamina turba que del monte ve venirse. Cuando la ve acercarse el de Vizcaya, deja la empresa, y huye de la playa.
¾ Al oír eso, no sé cómo, pero comencé a volar; miraba hacia atrás y veía a quienes me venían persiguiendo: las brujas, los ogros, los vampiros, los seres de la oscuridad maligna. Imprevistamente me vi descendiendo hasta caer en una playa.
- El municipio de Peñuelas; los siguientes barrios de Guayanilla: Quebrada Honda, Barrero, Macaná, Quebradas, Jaguas, Magas, Cedro, Boca, Indios, Rufina, Playa y Guayanilla Pueblo; los barrios Canas, Magueyes Urbano, Quebrada Limón, Portugués, Magueyes, Marueño, Tibes, Monte Llano, Guaraguao y San Patricio de Ponce.
Cuando penetró Joseíto en la habitación y vio a Rosario sentada en la mecedora, luciendo parte del brazo de intensa blancura y ceñido en la muñeca por anchas pulseras doradas; cruzadas las piernas de modo que dejaba ver el nacimiento de la pantorrilla que amenazaba hacer estallar la finísima media, y que ponía de relieve la magnífica redondez del muslo; libre la redonda garganta que ceñía un collar dorado, cuyos dijes reposábanle sobre la retadora curva del arrogante seno; cuando vio de aquel modo Joseíto a la Carabina, sintió algo que se le ponía sobre el corazón, y, tras algunos instantes de silencio y de mirar a Rosario como un náufrago la playa, exclamó trémulo y emocionado: -¡Ay, comadre de mi vía!
Las cuatro horas que empleó en remontar, torturado de angustias y fatiga, un río que había descendido en una hora, bajo una atmósfera tan enrarecida que la respiración anhelaba en vano, sólo él pudo apreciarlas a fondo. Al llegar a su puerto, el agua espumosa y tibia había subido ya dos metros sobre la playa.
Esta playa con declive al Sud, está cortada por un zanjón labrado por la corriente de las aguas pluviales en cuyos bordes laterales se muestran innumerables cuevas de ratones y cuyo cauce, recoge en tiempo de lluvia, toda la sangraza seca o reciente del matadero.