Ejemplos ?
La parte posterior del espaldar termina en un faldón blando y redondeado, y el plastrón está muy atrofiado. El cuello y la cabeza son largos, y el hocico largo y fino le permite respirar mientras está en el fondo de lagos o ríos.
Mientras que los de sexo femenino el peto es plano, en los machos es cóncavo para que el macho pueda encajar en la parte posterior del caparazón de la hembra durante el apareamiento. La parte frontal y posterior del plastrón están conectados por un eje flexible.
Como en todas las tortugas de caparazón blando, el espaldar y el plastrón están cubiertos por una piel correosa en lugar de placas, aunque el esqueleto de debajo todavía brinda cierta protección.
En la superior se encuentra un escudo vertebral, que es la parte central del mismo y generalmente está un poco más levantada; un escudo costal, que se encuentra a ambos lados del escudo vertebral, está conformada por varias placas óseas y es la parte principal del caparazón; y un escudo marginal, que es el borde del caparazón y rodea completamente al escudo costal. La parte inferior es llamada plastrón o pecho y cubre toda la parte baja de la tortuga.
La distancia de la apertura de la cloaca respecto de la base de la cola es más grande en los machos. Los machos adultos presentan una concavidad en el plastrón para facilitar que la hembra monte su espaldar.
Avecilla va y viene del espejo a la cama, de la cama al espejo; ni él ni su digna Petra son capaces de encontrar el resorte de aquella condenada máquina del plastrón.
Cerraba los ojos y veía un hombre en habit noir, como decían ellos, con gran pechera almidonada (plastrón), que daba la mano como un clown, que era uniformemente escéptico, sistemáticamente glacial, y que decía en francés todas las vulgaridades traducidas a todos los idiomas.
La niña se cree más guapa que nunca, o acaso no piensa en tal cosa: piensa en el teatro. La corbata de plastrón ya está puesta. Don Casto se ha quitado el ruso, la americana y el chaleco, y con el cuello estirado, mordiendo con el labio superior el inferior, como si pretendiese estirar la piel y evitar un pellizco del resorte de la corbata que, francamente, le ahoga, permite que Pepita medio le sofoque con el pretexto fútil de engalanarle.
A las nueve de la noche salí con Rigoletto en dirección a la casa de mi novia. El giboso se había perfumado endiabladamente y estrenaba una corbata plastrón de color violeta.
Sus labios se movían convulsivamente, y su mano crispada hacía dos o tres veces el ademán de aflojar la corbata, propósito irrealizable, pues era de las que llaman de «plastrón».
Y saludó como un gran señor, alejándose erguido, lo mismo que en los días más hermosos de su opulencia. Con el gabán de pieles abierto sobre el plastrón inmaculado, el conde de Sagreda caminaba por el bulevar.
Se diferencia de las otras dos subespecies por el plastrón más amarillo, con menos manchas y más pequeñas, y porque la mancha postorbital de la sien y la raya que parte de debajo del ojo están unidas tras el mismo por una mancha amarilla vertical, lo que hace que tengan una suerte de media luna vertical amplia en el ojo.